Soy una mamá desesperada y no encuentro respuestas a mi reclamo. Hace nueve años mi hijo tenía 16 y se le declaró un linfoepitelioma en el cavun, le dieron unos meses de vida. Luchamos contra viento y marea y gracias a Dios salió adelante aunque esta enfermedad no tiene alta médica ya que dicen que es uno de los peores tipos de cáncer. Antes del año que comenzó la enfermedad se le declaró un tumor en la cabeza, seguimos luchando, no tan solo con la enfermedad sino también con Osecac, nuestra obra social, y con los médicos poco humanos que hay. Gracias a un tratamiento de rayos en Buenos Aires el tumor desapareció (los doctores me decían que no había nada que hacer) y a los dos años volvió a salir el tumor en la cabeza y volvieron a hacerle rayos. Durante un año mi hijo estuvo medicado con morfina, por lo que se le quemó el esófago y se le perforó una úlcera en el duodeno porque no le protegían el estómago con tantos medicamentos. No saben cuánto dolor tuve que ver y sentir en esos años, y todavía ahora ya que siempre está controlándose por distintos motivos y por su enfermedad primaria. Después de tanta lucha, hace dos semanas fue a atenderse al médico y le dijeron que ya no lo cubre más la obra social, y no puede hacerse de otra porque no lo aceptan ya que no tiene el alta médica. Cada vez que consigue un trabajo tenemos que rogar que no se enteren de lo que padeció por temor a que lo echen. ¿Qué clase de país tenemos que dejan a un chico de 26 años desprotegido? Lo discriminan por la enfermedad en estos momentos en que ni en un hospital se puede atender porque necesita controles seguidos ya que el año pasado volvió a aparecer en el cavun la enfermedad primaria. Por favor, ayuden a que esto no pase otra vez. Ni a mi hijo ni a muchos como él, grandes y chicos que necesitan que alguien pelee por ellos. Los enfermos oncológicos y con otras enfermedades graves no tendrían que quedar sin obra social. ¡Es una vergüenza el país donde vivimos! Ellos también son seres humanos y necesitan trabajar y poder atenderse como corresponde. Sólo encontré una médica que le salvó la vida a mi hijo, la doctora Susana Khall, a quien siempre estaré agradecida ya que cuando a mi hijo le dijeron “no hay más nada que hacer”, ella nos mandó a Buenos Aires y allí le hicieron la cirugía con rayos ya que no lo podían hacerlo de otra manera. Escribo esta carta por si alguien que tenga corazón pueda hacer algo. Muchas gracias.































