Entre tantas faltas y desaciertos que se viven cotidianamente, las cosas bien hechas llaman la atención, cuando debería ser a la inversa. Creo que es importante entonces reconocerlas. Días atrás me tocó ocasionalmente conocer parte de la gran labor que viene desarrollando el equipo de trabajo del área de promoción de la salud de Pami Rosario, la que no sólo se aprecia intensa sino también realizada con mucha conciencia y amor. Cuán cierto: es mucho más efectivo trabajar por la salud de nuestros mayores antes de que tengan la necesidad de llegar a los policlínicos. Cuánta vida se les devuelve a través de estas actividades. Cuánta agilidad mental y física pueden recuperar o evitar que se pierda. Se les devuelve las ganas de participar, compartir y divertirse, incluso para los que tal vez nunca lo habían hecho antes. Se les devuelve el sentido de "seguir siendo" a pesar de algunas dificultades, de no dejarse estar y de permitirse ser lo mejor que deseen ser. Y fundamentalmente de considerar esto importante para sí mismos, para su entorno y para toda la sociedad. Al asistir al espectáculo de cierre de actividades de este año, no tenía más intención que la de acompañar a mis padres en la muestra de sus actividades, las cuales no llegaba a apreciar como "logros" ya que a veces no alcanzamos a comprender algunas cosas y nos parecen sólo normales. Me emocionó muchísimo al verlos tan gustosos con lo que estaban haciendo y tan orgullosos de poder demostrar sus habilidades. Luego pude observar que la emocionada no era sólo yo y vi a supuestamente otras hijas e hijos con lágrimas de felicidad en sus ojos al ver también a sus padres disfrutando en el escenario. Gracias a las autoridades de Pami Rosario por esto.


































