Deseamos compartir con ustedes una "hermosa historia de terror" que comenzó el domingo 10 a las 6.40 horas cuando dos terribles (por los prontuarios) prófugos de la justicia ingresan a nuestro domicilio aprovechando la llegada de mi esposo con mis dos hijos menores con intenciones de robo y portando armas de fuego. Terror porque lo que vivimos dentro de nuestro domicilio, fue una pesadilla, imagínense, los cinco integrantes de la familia encerrados en el baño, amenazados constantemente con un arma apuntando la cabeza de nuestros hijos, exigiéndonos un dinero que no teníamos. Hermosa, porque podemos asegurar que nuestras vidas estaban al límite, pero nuestro Dios Todopoderoso estuvo presente en todo momento protegiéndonos. Pasaron tantas cosas milagrosas, que solamente gracias a esa protección divina pudimos ser rescatados por la policía sin daño físico alguno. Entre ellas, que en un descuido hayamos podido llamar al 911 y que nos atiendieran inmediatamente acudiendo a nuestro auxilio y que al llegar la policía, no nos hayan agarrado de rehenes, y otras cosas que no podemos hacer públicas. Queremos agradecer infinitamente al personal del 911 entre ellos al cabo Cuesta, cabo Barrios, cabo Leguiza, agente Sánchez, oficial Saucedo, Bustamante, al personal de la Sub 21, entre ellos al señor Ayala, Gómez y Ledesma. Por supuesto, a todos nuestros vecinos también, que tan amigablemente nos estaban esperando afuera para socorrernos. En conclusión, hoy podemos compartir con ustedes esta historia, gracias al único y gran protagonista de la misma "Nuestro Señor Jesucristo".




































