Durante cinco días, se podrán ver 49 producciones entre cortos y largometrajes -algunos de ellos precandidatos por sus países a los premios Oscar- de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, México, Panamá y Uruguay, en ocasiones con la presencia de sus directores y productores, y funciones a las 18, a las 20 y a las 22 y una entrada accesible de 200 pesos por función.La grilla incluye la participación de once películas, tres de ellos largometrajes, realizados en Rosario. La programación completa está disponible en rosario.gob.ar/cultura.
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"Fanny camina", de Alfredo Arias e Ignacio Masllorens (Argentina).
Valeria Boggino, directora del Centro Audiovisual Rosario, destacó las singularidades de este encuentro lanzado por el CAR hace casi 30 años. Además de la competencia santafesina, la funcionaria destacó la realización en el Monumental, una novedad que “ubica al festival en la misma vidriera o escena que las demás películas comerciales que se están exhibiendo, pero, a su vez, permite mostrar que es otra propuesta, distinta y eventual. También es una apuesta a la seducción de públicos diversos y al interesante cruce generacional que se produce”.
Boggino subrayó también la diversidad de una convocatoria en la que conviven “lo clásico con la innovación y una apuesta a todos los géneros: animación, documental, ficción, experimental y de una gran diversidad estética”, así como “el diálogo entre géneros, la hibridación, la mixtura. El festival propone un cruce entre obras clásicas más fácilmente reconocibles por el espectador junto a otras obras no tan convencionales, atípicas como una apuesta también, a provocar y a enriquecer la mirada”.
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“Germino pétalas no asfalto (Florecen pétalos en el asfalto)”, de Coraci Ruiz y Julio Matos (Brasil).
Este es el primer festival presencial pleno pospandemia. ¿Qué aprendizaje, reflexión o cambios generó esa pausa obligada en cuanto a la convocatoria en general?
El año pasado hicimos un festival en formato híbrido, pero en un 80 por ciento presencial. De hecho casi todas las funciones se realizaron en salas de cine, sólo la competencia de escuelas de cine y las charlas fueron por streaming. Fue un desafío enorme en 2021 porque los hábitos, los consumos culturales, la circulación de las personas -pandemia mediante- se habían modificado, en esos meses previos al festival los cines habilitaron ingreso con aforo y uno de los retos fue intentar seducir al público con esta propuesta de festival, de encuentro y celebración, animarlo al encuentro con otros y al reencuentro con las películas. En ese sentido la convocatoria estuvo dirigida a directores latinoamericanos, consagrados o noveles, sin restricciones en cuanto a las temáticas abordadas pero sí en relación a los géneros cinematográficos que fueron ficción, experimental, animación y documental, y orientada a cortometrajes y largometrajes, películas que hayan sido realizadas en el último año y medio.
¿Cuáles son las novedades para este año?
El festival es una gran pantalla que siempre incluyó películas poco frecuentes de ver por la propia lógica de distribución de las mismas, que rara vez llegan a salas que no sean cines públicos o estén programadas en festivales de cine. Si bien desde los inicios del festival, la producción local y regional han tenido su lugar destacado dentro de la programación general, este año por primera vez las películas santafesinas se presentan en calidad de competencia y una de esas producciones recibirá un premio económico importante como estímulo a la producción de 200 mil pesos otorgado por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. Continúan, como en ediciones anteriores, las competencias de cortometrajes y de largometrajes, con importantes premios y distinciones. Entre ellos, se destaca el Premio Viviana Nardoni a la Mejor película sobre Derechos Humanos, un reconocimiento y una forma de hacer perdurable su legado como gestora cultural, impulsora del festival desde sus orígenes y su compromiso en defensa de los derechos humanos.
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"Jesús López", de Maximiliano Schonfeld (Argentina).
¿Cómo surge la colaboración con el Cine Monumental como espacio exclusivo para exhibir las películas? ¿Por qué se toma esa decisión y qué ventajas supone para el festival?
El vínculo de colaboración con el Nuevo Monumental surge durante la pandemia con una política de acompañamiento de la Municipalidad a espacios que se encontraban en crisis, a partir de un convenio que se firma con el Monumental ya que es un cine de capitales nacionales que hizo una apuesta en la recuperación y en la reconstrucción del centro. En la pandemia se empezó a construir un vínculo de trabajo con el programa Por primera vez en el cine, que involucró a varias secretarías y luego se expande a otras acciones que permitieron llevar adelante los festivales. El hecho que el festival se desarrolle en un complejo de salas de cine comercial, creo que permite que el público que va al cine habitualmente se encuentre durante algunas jornadas con una propuesta diferente, con películas, directores, productores, actores, que acompañan sus películas y que generan al menos, curiosidad. Y ubica al festival en la misma vidriera o escena que las demás películas comerciales que se están exhibiendo pero, a su vez, permite mostrar que es otra propuesta, distinta y eventual. También es una apuesta a la seducción de públicos diversos y al interesante cruce generacional que se produce.
¿Cómo evaluás el desarrollo del cine en Rosario?
Desde el CAR y como gestores culturales que trabajamos en la producción de festivales de cine podemos decir que se nota una dinámica de producción local sostenida en el último año y medio y que coincide con el tiempo de convocatoria del festival. También la presencia de todos los géneros: animación, documental, ficción, experimental y de una gran diversidad estética, y fueron algo más de 30 películas rosarinas las que se inscribieron.
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"La calma", de Mariano Cócolo (Argentina).
¿Qué expectativas genera para el sector el programa Rosario Filma?
La creación del Programa Rosario Filma ordena y centraliza el trabajo que varias áreas de la Municipalidad venían desarrollando desde hace algunos años para lograr una articulación que facilita ciertas herramientas que colaboren y ayuden al sector y a la industria audiovisual. En el caso puntual del festival, desde hace 28 años, es una pantalla para las producciones locales, un espacio de diálogo e intercambio, de difusión, proyección y estímulo, y este año, ampliando el territorio, se realiza la competencia de largometrajes santafesinos.
¿Pensás que se podrían repetir experiencias como “Un crimen argentino”, rodada en Rosario?
Sí, claro. La ciudad a través del programa Rosario Filma apuesta a que producciones cinematográficas la elijan como locación para futuros rodajes locales, nacionales e internacionales, lo que trae aparejado movimiento y dinámica en el sector audiovisual, genera fuentes de trabajo, movilidad social y mayor visibilidad a la ciudad y región.
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"El empleado y el patrón", de Manuel Nieto Zas (Argentina).
Sólo en la competencia de largometrajes se inscribieron 179 películas y se eligieron 9. ¿Cuál fue el criterio de selección o qué se privilegió en todas las secciones en el momento de decidir?
El criterio de selección siempre va por la cuestión cinematográfica y lo que implica, considerar y valorar la puesta en escena, la dirección de actores, el montaje, la fotografía, el trabajo de producción que, aunadas, sintetizan aquello que remite indudablemente a una obra cinematográfica. La mirada tiene que ver con lo clásico en el sentido estricto o formal del cine, pero esto no va en desmedro de considerar y exhibir propuestas innovadoras dando lugar a puestas arriesgadas, con riesgos estéticos. En este sentido, en los últimos años se notan apuestas arriesgadas, que salen de lo convencional, esto que ocurre durante el proceso creativo, luego se ve en las películas; el diálogo entre géneros, la hibridación, la mixtura. El festival propone un cruce entre obras clásicas más fácilmente reconocibles por el espectador junto a otras obras no tan convencionales, atípicas como una apuesta también, a provocar y a enriquecer la mirada.
¿Qué balance hacés de la evolución del festival?
El balance es positivo por diversos motivos. Quizá uno de los más importantes es la continuidad del Festival de Cine Latinoamericano Rosario durante casi tres décadas, pionero en su origen en esta región del país y también referente para muchos otros festivales. Continuar siendo una pantalla de exhibición y difusión importante para mostrar la variedad, diversidad y la riqueza de las películas de este continente. Provocar el encuentro, el intercambio, el aprendizaje. Seducir a distintos públicos, ampliar las miradas. Otorgar distinciones y reconocimientos.
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"El silencio del topo", documental de Anaïs Taracena (Guatemala).
¿Qué particularidades distinguen al cine latinoamericano?
El cine latinoamericano despierta cada vez más interés a nivel mundial. Está en boga. Muchas producciones que recorren festivales cosechan premios y distinciones, reconocimientos a nivel mundial. Año a año las producciones amplían pantallas de exhibición. El festival de cine latinoamericano y su gran convocatoria de largometrajes permitió reconocer la forma innovadora en que presentan problemáticas sociales y políticas desde miradas muy diversas. Por dar un ejemplo “El silencio del topo”, de Guatemala, precandidata al Oscar por ese país como película extranjera, cuenta una historia particular de la dictadura guatemalteca como si fuera un thriller de espías, más allá de ser un documental. Lo que da cuenta de la hibridación de géneros, presente en muchas de las películas que integran la programación del festival.
¿Qué pensás de la producción de la región en el contexto del mercado internacional?
En los últimos años hay mayor interés de la producción latinoamericana a nivel mundial. Hay películas que están o estuvieron en otros festivales de cine importantes e incluso han recibido premios o distinciones como Berlín, Cartagena, La Habana. O incluso algunas películas como “El empleado y el patrón”, de Uruguay, y “El silencio del topo”, de Guatemala, que son precandidatas por sus países como película extranjera a los Oscar.