El pueblo en su conjunto sabe cuándo las guerras son justas y cuándo son injustas, independientemente de quienes han impulsado las acciones en abril de 1982 de recuperar las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del sur. Supo diferenciar lo que era una justa causa de las intenciones de quienes intentaron manipularlas en su exclusivo beneficio político. Nadie quería a los genocidas de entonces, también la población era consciente de que intencionalmente se provocó el conflicto con Chile por el Beagle y los intentos de guerra con el pueblo hermano.Pero eso sí, la población se volcó a las calles y jugó a fondo en la solidaridad con los hombres que jugaban sus vidas por recuperar ese pedazo de soberanía que nos había arrebatado uno de los imperialismos más funestos en la opresión y colonialismo de pueblos y naciones del mundo. Nuestro pueblo nunca ha firmado cheques en blanco con ningún gobierno, sea éste de facto o elegido por el voto. Por el contrario tiene en claro que existe un largo camino a recorrer para lograr la independencia social, política y económica de cualquier potencia extranjera. Por ello creo que nuestro pueblo no es amante de ninguna guerra, pero eso sí, jamás le quitará el cuerpo si es necesario para recuperar nuestras islas, y si las circunstancias históricas así lo reclaman. Sin falsos patrioterismos sostienen que las Malvinas fueron, son y serán argentinas por siempre.






























