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Un tifón de 300 kilómetros por hora azotó Filipinas y dejó 1.200 muertos

Líderes mundiales se compadecieron y solidarizaron con la nación afectada. El fenómeno Haiyan -el más fuerte en ese país en 30 años- sembró el caos y la desgracia en la ciudad costera de Tacloban.  

Domingo 10 de Noviembre de 2013

Al menos 1.200 personas murieron a causa del tifón Haiyan, uno de los fenómenos naturales más fuertes de la últimas tres décadas en Filipinas, que tocó tierra el viernes en varios puntos de su territorio con vientos de hasta 315 kilómetros por hora.

Voceros de la Cruz Roja filipina estimaron que "unas mil muertes" se registraron sólo en la ciudad costera de Tacloban —la más afectada por el fenómeno—, mientras "otras 200" se produjeron en el resto de la provincia de Samar.

El tifón atravesó el archipiélago en línea recta de este a oeste. Los equipos de rescate intentaban llegar ayer a las regiones más remotas, aisladas por el daño provocado en los caminos que quedaron cubiertos por escombros o por árboles caídos.

"Nuestros equipos han visto cuerpos de unas mil personas. El dato es reporte de gente que trabaja en el lugar de los hechos. Lo mismo en Samar", dijo Gwendolyn Pang, secretaria general de la Cruz Roja, a medios internacionales.

Reynaldo Balido, portavoz del organismo, indicó que se espera que las cifras de víctimas aumenten en las próximas horas cuando lleguen los informes de las zonas devastadas, muchas de ellas con lógicos problemas en sus comunicaciones.

En tanto, el Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas apuntó que más de 487.000 personas se encuentran en 2.500 centros de evacuación. Otras fuentes aseguraron que los evacuados trepan a 800.000 y que el tifón, bautizado "Yolanda" por los filipinos, afectó en mayor o menor medida a un total de cuatro millones de habitantes.

Un funcionario del Ministerio de Salud, Eric Tayag, indicó: "Hemos enviado sacos de cadáveres a la región. Estamos viendo dónde enterrar a los muertos, quizás en una fosa común".

En tanto, Sebastián Rhodes Stampa, trabajador de Naciones Unidas en Tacloban, contó que el tifón dejó "una devastación comparable a la del tsunami que barrió la zona en 2004, cuando murieron 220.000 personas".

Por Tacloban, de 200.000 habitantes situada a 580 kilómetros al sureste de Manila, pasó el ojo del tifón. La ciudad se encontraba ayer en ruinas y sus horrorizados residentes dijeron que las olas provocadas por la tormenta —que inundaron la ciudad— eran tan altas como árboles, de seis o siete metros.
  El tifón barrió seis islas del centro de las Filipinas. Tacloban se encuentra en la isla de Leyte.
  El aeropuerto de Taclobán lucía ayer como un fangoso descampado lleno de escombros, con tejados de metal arrancados y vehículos volcados.
  Las vidrieras de la torre de control del aeropuerto quedaron destrozadas y los helicópteros de la fuerza aérea estaban dedicados a las operaciones de socorro.
  El administrador del aeropuerto, Efren Nagrama, dijo que los niveles del agua alcanzaron los cuatro metros en el edificio.
  El alcalde de la localidad de Coron, ubicada a 600 kilómetros, publicó fotos que muestran calles destruidas y pobladores que llevan los cadáveres en carretillas.
  Los teléfonos satelitales funcionaban de manera esporádica, lo que dificultaba cualquier comunicación y aún se desconocía la real situación de los habitantes de las islas apartadas y no se sabía si existen extranjeros entre las víctimas.
  Líderes mundiales como el Papa Francisco, la canciller alemana, Angela Merkel, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, manifestaron su solidaridad y anticiparon que enviarán ayuda a Filipinas.
  “Les pido a todos que se sumen a mi oración por las víctimas del tifón Haiyan”, escribió el Papa en su cuenta de Twitter en inglés.
  Haiyan se presentó con vientos sostenidos de 300 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 275.
  Antes de la llegada de este último tifón a Filipinas, el vigésimo cuarto del año, los meteorólogos habían advertido que podría tener un efecto devastador mayor que el tifón Bopha, que en 2012 dejó cerca de un millar de muertos.
  El tifón siguió ayer su curso sobre el mar de China Meridional en dirección a Vietnam, donde fueron puestos en alerta 450.000 soldados y medio millón de personas resultaron evacuadas de las zonas costeras, ya que se espera que llegue hoy a ese país.
  Las autoridades de 15 provincias de Vietnam han comenzado a prepararse para posibles deslaves.
  El “supertifón” de categoría 5 se debilitó ayer a categoría 4, aunque las previsiones afirman que podría reforzarse de nuevo sobre el mar del sur de China en su camino hacia Vietnam.
  Un tifón y un huracán son el mismo fenómeno: grandes tormentas con mucha precipitación de agua y vientos feroces. La diferencia es que los huracanes se crean en el océano Atlántico y los tifones en el Pacifico.


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