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Un sicario en busca del tiempo perdido

"El inicio de la película pareciera que es uno de esos héroes del western que está preparando la logística de un gran ataque", definió Joaquín Furriel a Marcial, su primer personaje protagónico...  

Jueves 21 de Noviembre de 2013

"El inicio de la película pareciera que es uno de esos héroes del western que está preparando la logística de un gran ataque", definió Joaquín Furriel a Marcial, su primer personaje protagónico en cine. Marcial es un solitario, un sicario de pocas palabras, que sobrevive en un mundo violento y que encuentra durante un trabajo la posibilidad de tener otra vida. Como en un western, Marcial empuña un arma, pero espera algún tipo de redención. Furriel contó a Escenario que en "Un paraíso para los malditos", que se estrena hoy en Rosario, si bien la base es el policial y el suspenso, es posible ver una fusión de géneros para narrar esta historia de "personajes que ven si pueden tener alguna otra posibilidad a su existencia, donde están rodeados de hostilidad y violencia. De alguna manera habla de personajes que han nacido malditos, y veremos si es que pueden tener un paraíso a pesar de que el destino los llevó al lugar equivocado", afirmó. Furriel, en plena grabación de "Señores papis" -la comedia de Telefé en la que actuará con Luciano Castro, Luciano Cáceres y Peto Menahem- está acompañado en "Un paraíso para los malditos" por Alejandro Urdapilleta y Maricel Alvarez, bajo la dirección de Alejandro Montiel.

—¿Qué te interesó del guión?

—Por un lado, me pareció que el guión ofrecía una película de suspenso, un policial negro que es un género que no se hace mucho en la Argentina y que también me gusta como espectador. Por otro lado porque dentro de este policial negro hay una trama vincular que me pareció muy interesante, como es la posibilidad de que una persona ocupe la vida de otra. Me gustaron las características que tienen ese tipo de vínculos, me gustaron los tiempos, que no tenga mucha información sobre el pasado de los personajes, sino que todo ocurre en el presente, y sobre todo que habla de la soledad, del amor, de la violencia de una manera muy original y particular. Sabía que en el elenco iban a estar Alejandro Urdapilleta y Maricel Alvarez, y en una película de tanta intimidad, con tan pocos personajes, era muy importante para mi.

—Mencionás la soledad, el amor, la violencia. ¿En algunos de estos elementos encontrás contactos con la actualidad?

—Yo creo que la película divisa elementos de la realidad, pero no deja de ser cine, es ficción. Pero sí me parece que la historia puede ocurrir en cualquier suburbio del mundo donde están esos seres arrojados a la supervivencia, que quedan fuera de un sistema y están buscando en un sistema paralelo cómo pueden sobrevivir. Y creo que ahí es donde estos personajes tan solitarios y tan particulares encuentran una manera de aliviar un poco su presente.

—Habías trabajado en cine en "Verano maldito" y "Ni dios ni patrón ni marido" pero este además es tu primer protagónico en cine...

—Exacto. Para mí es mi primera experiencia en cine porque participé de todo el proceso desde el origen hasta ahora. Así que como experiencia es mi debut cinematográfico.

—¿Qué significa eso para vos?

—Es un desafío más. No me doy cuenta bien cuál va a ser en el tiempo el lugar que va a ocupar la película, pero sí es una muy buena experiencia. Siento que es un personaje muy complejo, habla muy poco durante toda la película; es un personaje enigmático, misterioso. Implicó no sólo el debut cinematográfico, sino también resolver un personaje de mucha complejidad interpretativa. De hecho a la hora de ver el material terminado, es por un lado la película, pero por otro es el personaje. En ese contexto un personaje así hubiera sido difícil, sea en teatro, en televisión o en cine. La verdad es que estoy muy contento de haber tenido un desafío tan grande como actor y que hayan confiado en mi los productores y el director.

—La contención de tu personaje recuerda al de Julio Chávez en "El Custodio". ¿Cuál es la dificultad de trabajar sobre un personaje que casi no tiene texto cuando en general se definen por lo que dicen?

—Son ese tipo de personajes silenciosos y que se van contando con lo que hacen, lo que piensan o lo que son con sus acciones. Es un trabajo que se hace con el director y lo importante es ir llenándolo de humanidad para que los silencios del personaje estén cargados de otro tipo de texto. El lenguaje sigue estando, y es el lenguaje, de la mirada, de las expresiones y de los pensamientos. Y lo maravilloso del cine es que una cámara tiene un nivel de relato muy poderoso. Uno tiene que acompañar esa experiencia, confiar y saber que como actor sos una herramienta de un engranaje mayor que es la película.

—Tu personaje es un sicario que busca un cierto tipo de redención o de paraíso en una familia...

—En realidad es un sicario que va a hacer un trabajo, pero se corre de la norma y a partir de ahí intenta formar una familia ocupando el lugar de una persona que no existe más, y eso le va a dar la posibilidad de crear una nueva familia. Creo que el título hace referencia a los personajes que ven si pueden tener alguna posibilidad en su existencia, donde están rodeados de tanta hostilidad y violencia. De alguna manera habla de personajes que han nacido malditos, y veremos si es que pueden tener un paraíso a pesar de que el destino los llevó al lugar equivocado.

—Marcial también algo del western, del héroe solo contra el mundo...

—Tiene alguna referencia, hay como un juego. Al director le gusta mucho el western, los policiales. Hay como un juego con eso quizás. El inicio de la película pareciera que es uno de esos héroes del western que está preparando la logística de un gran ataque. Uno podría ver diferentes géneros dentro de la película. Lo que tiene es que va cambiando de género y tiene una personalidad única. No se queda ni se casa con un solo lenguaje.

—El policial fue muy transitado en Argentina en los 40 y 50. Exitos como "Tesis para un homicidio", "El secreto de sus ojos" o "Séptimo", ¿indican un redescubrimiento del género?

—Creo que está empezando a existir de a poco la posibilidad de hacer un cine más de género y salir de cierto costumbrismo. Eso va a tener que ir acompañado de cierta contención de la industria del cine para que las películas puedan ir creciendo. En realidad por lo que nombrás más que el género, es Darín, el fenómeno de Ricardo Darín hace que también puedan existir esas películas porque tiene capacidad de convocatoria y a nosotros nos gusta tanto ver sus películas que hace que los espectadores vayamos y que sus películas funciones bien. El abre la posibilidad de soñar que se puede hacer más cine, así que ojalá haya más películas que les gusten a los espectadores.

—¿Eso significa que no hay cine exitoso sin una figura al frente?

—Lo que pasa es que las películas argentinas, exceptuando las que puedan estar protagonizadas por Darín, Francella o Adrián Suar, de alguna manera el resto necesita cierta protección porque si no viene una bomba de afuera y te saca todas las salas. Entiendo, es su negocio, y cuanto más público vaya es mejor negocio. Es difícil para una película argentina lograr cierta permanencia de cartel cuando tenés un tanque norteamericano por ejemplo.

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