El conocido dicho popular "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra" podría ser objeto de alguna modificación o agregado si contamos a los numerosos pasajeros que, a diario, salen o llegan a la estación Mariano Moreno. Entre ellos me cuento yo, que olvidándome de "tropiezos" anteriores (atrasos en los horarios, llegadas muy retrasadas, roturas de las unidades y consecuente espera del auxilio), tuve que abordar el coche de las 17:15 con destino a mi pueblo. Eso fue el 9/12/2014, y en esos momentos la temperatura era en Rosario de unos 38º. Al partir nos dimos cuenta de que no funcionaba el aire acondicionado, así que de la parte superior algunos bajamos a la inferior en busca del algún cambio; allí un pasajero había conseguido abrir un poco una especie de ventanilla, y de ahí entraba algo de aire cuando estábamos en marcha; cuando nos deteníamos era el infierno. Vale destacar que el personal, en este caso los conductores, son también un poco víctimas y tratan de hacer lo mejor posible, lo que no se entiende es la falta de control de las unidades por parte de quien corresponda. Ante los reclamos de algunos pasajeros, las excusas del conductor fueron variadas pero una se lleva todos los aplausos: "¿sabe qué pasó? "El coche estuvo toda la tarde al sol y ahora va a demorar un poco para que enfríe".


































