Hemos comprado nuevamente una esperanza, una esperanza vana, ya que la realidad nos está comenzando a ver su verdadero rostro. Estas reuniones en Davos son, de verdad muy importantes, pero con el tiempo veremos los resultados finales. Un país atado a los intereses de las multinacionales, crearán de verdad nuevas fuentes de trabajo, de trabajo para un selecto numero de personas, pero al grueso de la población le llevará un tiempo asimilarse a este nuevo sistema. Es lamentable pero veo que no se esfuerzan por despertar nuevamente a la enorme cantidad de industrias, que fueron en su momento el gran desarrollo argentino, y traigo como ejemplo la reactivación de los ferrocarriles que traerían una muy importante cantidad de puestos de trabajo y todos sus derivados, desde la fabricación de durmientes hasta la fabricación de locomotoras. Estimo que no menos de quinientos mil puestos de trabajo se crearían, y la tan mentada corrupción y el combate al narcotráfico, pasaría a segundo lugar, pues muchísima gente honrada, porque las hay, y no se les da lugar comenzarían a tener un trabajo digno. Esta es una simple opinión basada en otras realidades donde el capitalismo, sabemos, no tiene patria ni fronteras. Tal vez sea el despegue de un país normal pero dudo que lo acompañe su población dada su baja o nula capacitación para incorporarse al nuevo mundo, entonces comprendemos que soñar es una manera de evadir la realidad. Tal vez esta ves acertemos y vivamos en un país normal.































