Mandé un SMS al programa de Susana Giménez. ¡Qué ilusa! Quería ganarme algo. Respuesta en mi celular: "Empiece a contestar esta trivia". Como soy tonta, pero no tanto, no lo hice porque eso devora mi crédito. A partir de la siguiente jornada, empecé a recibir cada día un mensajito con consejos firmado por "Su". Dos meses después, harta ya del mensajito diario que yo eliminaba (del N° 90100 empresa Telinfor Wau), me vengo a dar cuenta de que dicho SMS lo pagaba yo. Fui a Movistar a reclamar: "Muy simple, envíe la palabra baja al 90100 y listo". ¿Y la estafa, quién la paga? Cuando envíe el primer mensaje, sólo sabía que costaba 3,99 pesos. Nadie me informó que recibiría un mensaje por día que me costaría 1 peso. Nadie me informó qué debía hacer para darlo de baja. "Usted se suscribió", me dijo la empleada. ¡Mentira! Yo sólo mandé un mensajito a un programa de entretenimientos. No va a quedar así esta vulgar estafa. Iré a la Comisión Nacional de Comunicaciones, y a Defensa del Consumidor. Pero mientras tanto, quiero alertar a los ingenuos que están alegremente recibiendo mensajitos sin sospechar siquiera que los pagan ellos mismos.





























