El cantautor Daniel Viglietti, quien compartió escenarios con Benedetti, fue de los primeros en acercarse al féretro.

El cantautor Daniel Viglietti, quien compartió escenarios con Benedetti, fue de los primeros en acercarse al féretro.
También estuvieron en la capilla ardiente las embajadoras de España, Aurora Díaz-Rato, y de Cuba, Marielena Ruiz Capote, así como protagonistas de la cultura, la política, el sindicalismo, estudiantes y demás, que llegaron para saludar al poeta.
"Fue un creador fértil y generoso, un querido maestro que desbordó géneros", destacó Viglietti. "Siempre se comprometió y jugó por sus ideas, en el Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta su último día. Fue o es, porque me cuesta hablar en pasado, un hombre que desparramó sentimientos y obras por el mundo. Hoy son muchos los jóvenes que lo leen", destacó.
Otro célebre escritor uruguayo, Eduardo Galeano, admitió: "El dolor se dice callando".
La mesa reservada. En otro simple homenaje, en la ventana del restaurante donde diariamente almorzaba con sus amigos, colocaron una foto del escritor con la indicación que siempre se sentaba en esa mesa.
Ayer internet fue inundada con saludos al poeta, mientras correos y mensajes de texto retomaban sus palabras.
Los homenajes también llegaron desde España. "No te olvidamos", decía una corona de flores, del cantautor Joaquín Sabina.
El catalán Joan Manuel Serrat, cantor de obras de Benedetti, recordó cuando en "La vida es ese paréntesis", decía el uruguayo: "Cuando el no ser queda en suspenso/ se abre la vida ese paréntesis/ con un vagido universal de hambre".