Venado Tuerto.— Una verdadera odisea está atravesando desde fines de 2005 Adolfo Fox,
propietario de un laboratorio de análisis bioquímicos de esta localidad. Es que su edificio de dos
pisos quedó en medio de dos grandes torres que en su etapa de construcción produjo daños a su
estructura. Alrededor de 180 metros cuadros, sobre un total de 500, no pueden ser utilizados por
temor a un eventual derrumbe.
El profesional aduce que desde 2005 no pudo desarrollar su laboratorio
que incluía la construcción de dos pisos más. Además tuvo que “amontonar” todas las
máquinas en los 320 metros cuadrados que le quedaron utilizables y cambiar el ingreso original ya
que ahora se hace por el garaje.
Pese a la prohibición de la construcción de edificios de más de cuatro
pisos en el radio céntrico, estas dos torres de más de diez se levantaron gracias a un permiso
especial, habida cuenta que su aprobación se dio antes de la sanción de la respectiva norma.
El laboratorio en cuestión, uno de los más importantes del sur
santafesino, está ubicado en calle Moreno 678. A ambos flancos se erigen dos superestructuras de
cemento: una de la constructora venadense Ledesma Porta y la rosarina construcciones Casco.




























