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Un fiscal pide indagar a dos policías por matar a un joven por la espalda

Marcelo Lares huía tras el allanamiento a su casa y recibió un tiro en la nuca. Según dos testigos iba sin armas. Fue hace 13 meses.

Jueves 31 de Julio de 2014

El 6 de junio de 2013 cinco policías que iban a allanar un domicilio de Olavarría 1224 bis, en Empalme Graneros, advirtieron que un joven escapaba por una ventana de la casa. Dos de los efectivos lo persiguieron a la carrera por la costa del arroyo Ludueña y uno de ellos le efectuó un disparo que le dio en la nuca que lo hizo caer al agua y le provocó la muerte. A más de un año del suceso, que no tuvo difusión periodística, el fiscal del caso considera que fue una ejecución sumaria y por eso pidió que se indague a los uniformados por homicidio sin justificación y se les dicte la prisión preventiva.

La víctima se llamaba Marcelo Gustavo Lares y tenía 20 años. Los policías llegaron a su casa buscando a su hermano por orden del juzgado de Instrucción Nº 11. Pero algo lo impulsó a él a salir de su casa y correr hacia el arroyo Ludueña. El hecho de que lo persiguieran fue algo lícito, pero el modo en que terminó el hecho es para el fiscal un delito grosero: un homicidio calificado.

El fiscal Luis Schiappa Pietra estableció que tres policías persiguieron inicialmente a Lares aunque luego sólo siguieron dos. El cabo Claudio R. iba a pie y el suboficial mayor Raúl A. en la patrulla hasta que bajó y también echó a correr.

Lares corrió hacia el Ludueña y uno de los policías lo alcanzó a la altura de calle Olivé. Los testigos escucharon tres disparos. Uno le dio en el cráneo y lo hizo caer al agua, de donde lo sacaron una hora después los bomberos, que consignaron haber hallado en el arroyo un revólver Bersa calibre 22 largo que, según la pericia, no era apta para disparar.

La causa recayó en el juzgado de Instrucción 12 a cargo de Mónica Lamperti. En el expediente comparecieron testigos, hubo armas secuestradas y peritadas, se incorporó el informe de autopsia y se tomó declaración a los polcías intervinientes. El fiscal, por su parte, se interesó por el sumario a partir de una instrucción del procurador de la Corte Suprema, Jorge Barraguirre, que instaba a activar las causas donde están implicados policías. Pero con toda la prueba sobre la mesa no se adoptó ninguna resolución.

Dos patrullas, dos testigos. Para el allanamiento a la casa de los Lares la mañana del 6 de junio de 2013 habían llegado un patrullero de la comisaría 20ª con los policías Claudio D.A. y Cintia B.; y otro móvil del destacamento 23ª con tres efectivos. Al ver huir al joven estos tres policías corrieron tras él. En la huida Lares intentó escabullirse de sus perseguidores tomando como escudo a un chico en una casilla, a metros del arroyo. Pero dos familiares del pibe se lo impidieron a golpes y lo forzaron a seguir huyendo.

Esos familiares son dos hermanos sin relación con Lares, salvo la pelea que libraron con él minutos antes de que lo mataran. Sus testimonios, inmotivados e imparciales, asoman como muy valiosos y ambos sostienen de modo contundente que el muchacho no iba armado.

El primero de los hermanos, Angel S., dijo: "Por lo que vi el pibito no tenía arma, porque estuvo ahí conmigo en la pelea, y en el forcejeo cuando yo le subo toda la ropa para arriba, tendría que haber visto si tenía el arma en algún lado, al menos en su cuerpo no la vi (...) Le subí toda la ropa hasta el cuello y me quedé con su campera en la mano, el chico salió corriendo por el costado del arroyo y yo subí para arriba a ver si aparecía la policía", afirmó.

Su hermano, Abel S., fue categórico. "El chico en su huida no hizo ningún ademán de tener armas, corría asustado. Además, antes de correr se peleó con mi hermano y rodaron hasta el arroyo, el arma se le tendría que haber caído".

Todo rápido. Los dichos de los testigos, dice el fiscal, también aluden a la circunstancia de la muerte. Abel S. afirma: "La policía le grita «alto» y le dispara, fue como instantáneo, no esperó respuesta de la víctima. Fueron tres disparos, escuché que le decía «quedate quieto ahí» y le dispararon". Su hermano Angel confirmó ese relato. "Venían dos policías, uno gritó alto y ni terminó de decir la palabra que disparó tres tiros, yo escuché que fueron tres tiros los que le hizo".

Ahora la causa saldrá de su letargo con el pedido de indagatoria y prisión preventiva de los dos policías que persiguieron a Lares. Hasta el momento sólo prestaron declaración informativa. El suboficial mayor A. admitió haber disparado contra el joven. El cabo R. lo corroboró´: "Yo tenía mi pistola reglamentaria y tiré al piso un tiro. Después escucho dos tiros más que tira mi compañero". Y que fue para repeler la agresión armada de Lares.

Para el fiscal eso es extravagante: los testigos dicen que Lares no llevaba armas, afirman que escucharon tres disparos que son los que admiten haber hecho los policías y el arma hallada no era apta para abrir fuego. "Con todo eso la coartada del enfrentamiento murió antes de nacer. No hay elementos para encuadrar la conducta de los agentes en el marco de una conducta justificada", dice Schiappa Pietra.

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