El cuerpo de Brian Francisco Jiménez, de 24 años, fue hallado ayer a la mañana en una casa de un pasillo del asentamiento conocido como “La Bombacha”, en la zona noroeste. Un vecino lo encontró en el patio de una vivienda ubicada en Juan B. Justo al 8600 frente a un conocido búnker de venta de drogas. El joven estaba amordazado y presentaba un disparo en la cabeza. “Era adicto, pero no vendía drogas. A ese lugar fue a comprar y lo mataron. Así fue”, resumió con gran pesar el padre de la víctima respecto del crimen.
La investigación está en manos del fiscal de Homicidios Adrián Spelta. En declaraciones a la prensa, el fiscal señaló que la víctima “era una persona conocida del barrio con el apodo de Paraguayo”.
El cuerpo de Jiménez estaba maniatado con cables coaxiles que había en el lugar y tenía en la boca una tela que se corresponden a una cortina que estaba en el mismo patio donde lo mataron, según indicó el fiscal, para agregar: “Este hombre no vivía acá, sino que transitaba por todo el barrio y acá ha tenido algún conflicto con personas que habitaban este domicilio”, sostuvo el fiscal, a quien el crimen le pareció “muy improvisado”.
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El fiscal Adrián Spelta estuvo en la escena del crimen
En la escena del crimen efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) secuestraron una vaina servida calibre 9 milímetros y una bala encamisada deformada.
“No sé qué pasó”
En horas del mediodía el fiscal se reunió con la familia de Brian, que vive a la vuelta de donde cayó el muchacho. “El fiscal me preguntó si sabía algo, pero no sé qué pasó. Lo único es que era adicto, lo llevamos varias veces a hacer tratamiento a una casa que está por calle Santa Fe, cerca de la terminal, pero no pudo salir. Vendía sus cosas para pagar la droga: un televisor, una manta. Y trabajaba como albañil para pagar sus consumos también. Era muy reservado, ni a mí ni a la madre nos dijo si lo habían amenazado o algo así”, dijo a este diario su padre, antes de implorar: “Sólo pido justicia y que aparezcan los que lo mataron”.
Según las primeras versiones al inicio de la investigación era una especie de “dueño del barrio”. Pero con el paso de las horas, esa versión se terminó cayendo.
La droga en el barrio
Ayer a la tarde los vecinos contaron que Brian “era un buen pibito”. Un vecino de la cuadra donde mataron al joven describió el cuadro: “Este pibe no parecía bravo ni vendía ni nada. Los que lo mataron sí venden. Acá hay dos búnker, uno en el pasillo donde lo mataron y otro a dos casa de ahí. Son parte de una familia, los H. (se reserva el apellido). Ellos trajeron la droga al barrio hace dos años, esta era una zona pobre pero tranquila. Pero la droga pudrió todo”.
En este sector de La Bombacha todos conocen a esa familia. Es más, una mujer que apareció por el pasillo increpó al fiscal Spelta. “¡Estos de la familia H. me quisieron usurpar la casa y ahora me mandaron apegarme para que no hablara. Nilda H. me pegó también. Son usurpadores de viviendas y transeros. Estos tiran tiros, amenazan gente!”, exclamó la mujer, y agregó ante las cámaras de televisión que cubrían el homicidio: “Hace años que los denuncio y nadie me da pelota, ni los políticos ni los fiscales ni la policía”.
Otro vecinos acusan indirectamente a otra gente, tanto de la muerte de Brian como de la venta de drogas. “Son los peruanos, los mismos que mataron al pibe Lucas Vega, los mismos asesinos”, murmuró otro vecino respecto de un chico asesinado a tiros en agosto pasado en Génova y González del Solar, un ataque que aún no se aclaró.
Brian apareció muerto en una casa que, según Fiscalía, se presume que era utilizada para la venta o el acopio de drogas. “No sabemos quiénes estaban en ese momento. Estamos levantando rastros y huellas para cotejar con la base de datos y determinar quienes estuvieron en el lugar antes del crimen” aseguró Spelta.
El cadáver apareció en el patio de una casa vacía, frente al búnker, que al momento de la llegada de los investigadores estaba con las puertas abiertas y los aires acondicionados encendidos. En el lugar se hallaron elementos por los que la fiscalía sospecha que “es un lugar donde se venderían estupefacientes y donde esta persona llegó antes de ser asesinada”.
Entradera sin relación
Antes de conocerse el homicidio se vivieron momentos de tensión en la zona a raíz de un asalto en una vivienda ubicada muy cerca del lugar del crimen que derivó en una pelea y acusaciones cruzadas entre vecinos. Spelta consideró que, en principio, la entradera “no tendría vinculación con el homicidio” de Jiménez. “Uno es un hecho de robo y el otro es un homicidio”, explicó Spelta.
La tarde del lunes la familia Jiménez estaba herida, arrasada por la muerte. “Solo quiero justicia”, dijo José, el padre de Brian, con un marcado acento paraguayo.