Un auto que es un sentimiento
El amor y el odio pueden estar más cerca de lo esperado. Agustín Rolandelli lo sabe, simplemente porque lo vivió. "De chico pensé que el Torino era un auto grasa, de mal gusto, destartalado, feo, después me fui involucrando con el auto y me fasciné", le dijo a Escenario el realizador de "Torino", el documental que se estrena en Rosario.
12 de febrero 2012 · 01:00hs
El amor y el odio pueden estar más cerca de lo esperado. Agustín Rolandelli lo sabe, simplemente porque lo vivió. "De chico pensé que el Torino era un auto grasa, de mal gusto, destartalado, feo, después me fui involucrando con el auto y me fasciné", le dijo a Escenario el realizador de "Torino", el documental que se estrena en Rosario hoy, a las 19, en el ciclo del Cine en el Laguito (Parque de la Independencia), con entrada libre y gratuita.
La producción de 80 minutos, que ya se presentó en el Bafici en 2010, llega por primera vez a la ciudad en el marco del ciclo que coordinan la Municipalidad de Rosario y el Centro Audiovisual Rosario (CAR), pero por sobre todo impulsada por los fans del Club de Torino Rosario.
"Ellos me insistieron para que muestre este documental, que empezó como algo chiquito y se convirtió en algo cada vez más grande, ya que tengo la posibilidad de mostrarla en otras ciudades del interior", explicó Rolandelli, quien se especializa en la producción audiovisual publicitaria y este es su debut en este registro.
"Soy de la generación de los 80, en esos años el verdulero de la esquina de casa cargaba los cajones en el asiento de atrás de un Torino", pone primera Rolandelli, como una manera de relatar su aventura con un automóvil que, por momentos, es la historia de un gran amor. "Yo crecí con la imagen de una Ferrari testarrosa pegada en la pared de mi habitación, hasta que derribé mi prejuicio infantil y me terminé comprando un Torino", destacó el realizador.—
Este trabajo es la historia del auto, nada menos. "Los personajes de la peli son abuelos, son los mecánicos que hicieron el auto. Esos abuelos son como el mío, que terminó prestándome la plata para comprarme el Torino para restaurar para la película. Y falleció en pleno rodaje", contó.
Y el Toro que hablaban su abuelo y su padre cuando era chico vuelve a aparecer en su presente. Y "Torino" gana en valor afectivo, y de repente él mismo se va dando cuenta que lo que está contando es mucho más que un documental. "Cuando yo escuchaba que la competencia entre el Ford y el Chevrolet eran el Boca-River, digo que el Torino es la selección nacional". Esa frase, típica de los hinchas del Toro, es la esencia del filme.
"Descubrí que aquél prejuicio de la infancia estaba ligado a una cuestión social. Esa que dice lo quiero y no puedo. Es que en los 70 no podían comprar el auto, en los 80 baja su valor y después se deja de fabricar. Y yo crecí en esa época", dice Rolandelli.
En la película confluyen un montón de historias, la que reza que era un auto de alta gama que surgió para competir con el Mercedes, la etapa de competencia, el momento en que Renault compra a Ika y la variedad de logos que tuvo el frente del auto. Pero , claro, el Toro siempre es el Toro.
"Es un auto que se fabricaba en el país, pero era un Frankenstein, tenía un casco americano, un rediseño italiano, motor americado y caja alemana", destacó el realizador . Y agrega: "La película propone que el Torino es lo más argentino que hay, aunque es es una mezcla de diferentes culturas, como nosotros. Yo quiero revalorizar al auto, destruir viejos prejuicios y proponer un cacho de cultura". Las pasiones no se explican, y los que aman los autos no se preguntan por qué. Es que para ellos el Torino es un sentimiento.
P.S.