“Tuve que enfrentarlo porque era él o yo. Ya no iba más esto. Tuvo que terminar así”. Lejos del silencio, Claudio Martínez admitió ayer, en el primer día del juicio en su contra por la muerte de un vecino de 17 años en el barrio Itatí, haber participado del crimen de un vecino. Y negó haber actuado con su hermano menor Iván, quien también está en el banquillo. La fiscalía pidió para ambos penas de 20 y 25 años de prisión por el crimen y por balear a la madre del chico cuando intentó interponerse para que no lo mataran.
El juicio es por la muerte de Mauro Joel Martínez, atacado con cuatro tiros el 20 de febrero de 2014 frente a su casa de Colegiales y Callao. Según testigos de la fiscalía, el muchacho comía un sandwich junto a dos amigos, su pareja y su madre cuando irrumpieron los hermanos Martínez y empezaron a tirar. El joven recibió cuatro tiros y su madre, Romina, recibió un balazo en una mejilla al cubrirlo con su cuerpo.
Viejo conflicto. El caso fue el detonante de confrontaciones previas entre Mauro y Claudio Martínez, dos vecinos sin relación de parentesco, en un entorno barrial cargado de violencia. Ese mismo día allegados a la víctima fueron a buscar venganza contra los hermanos Martínez pero se equivocaron de blanco y arrojaron una bomba molotov al portón de una casa lindera. Allí mataron a balazos a Laura Reynoso, de 54 años, una vecina ajena al conflicto.
El debate se inició ayer ante los jueces Hernán Postma, Roxana Bernardelli y Juan Carlos Curto y arrancó con la exposición de los fiscales Adrián Spelta y Miguel Moreno. Dijeron que los hermanos Martínez irrumpieron de improviso “desatando una lluvia de balas en busca de un objetivo excluyente, Mauro Martínez, aunque aceptando acabar con la vida de cualquiera”.
“La fiscalía poco podrá aportar en orden a los móviles del hecho, aunque podemos aseverar que es la forma de vida que llevan Iván y Claudio Martínez, resolviendo cualquier disputa a los tiros”, dijerones.
Como contrapartida, el defensor público Gonzalo Armas anunció que demostrará que Claudio Martínez “es un actor que se vio compelido a realizar la acción” en un entorno de “alta peligrosidad para su familia” y que “fue un desenlace previsible pero involuntario”. Asimismo cuestionó los dichos de allegados a la víctima, a los que tildó de estar ávidos de venganza.
El defensor de Iván Martínez, Martín Riccardi, dijo en tanto que su defendido “no se encontraba en el lugar del hecho y no fue uno de los autores de los disparos”. Aseguró que ese día estaba con sus padres en su casa de Juan Canals al 2500 buscando “protección” porque lo habían baleado en una pierna un día antes.
Mala junta. Claudio Quico Martínez, quien también está preso a la espera del juicio por el crimen de Melani Navarro (una nena de 5 años que quedó en medio de un tiroteo frente a su casa de Flammarión al 4900 el 22 de enero de 2014) fue el único de los hermanos en hablar. “Nunca tuvimos problemas con ese pibe pero con los compañeros de él sí”, dijo. Y precisó que el conflicto con Mauro se remontaba a rencillas previas entre un amigo de la víctima, Leonardo “Lagarto” F., y su hermano mayor Carlos Martínez.
“Mauro se unió a él. Siempre iba y tiraba a la casa de mi papá. Una semana antes le dije a Romina que le pusiera los puntos a su hijo pero ella lo apañaba, le llevaba la mochila con las armas”, siguió. El día anterior su hija le avisó por teléfono que “supuestamente Mauro le había tirado tiros a Iván” y por eso volvió al barrio pese a que tenía pedido de captura por el crimen de Melani.
Relató que fue caminando hasta la casa de Mauro junto con un compañero. “A Mauro lo conozco de toda la vida. Pasa que él se quería ganar las casas de la gente con un tal Ema. Se pensaban que con todos era lo mismo, pero con mi familia no. No soy un ángel pero mi familia es laburante. A ellos les pagan por sicariar y piensan que se van a llevar el mundo por delante, pero conmigo no pudieron. Tuve que enfrentarlo porque era él o yo. Siempre me tiroteaba la casa, le tiró a mi mujer con la nena encima, ya no iba más esto”.
“Yo fui a hablar con Mauro pero él me manoteó el arma. Le disparo en la mano, forcejeo, le pego otro tiro más”, recordó. Dijo que en ese momento Mauro estaba con su madre, su pareja, El flaco y Leonardo el lagarto”. Aseguró que los tres estaban armados, que se escondieron en la casa y tiraron desde una ventana y una puerta. “A Romina en ningún momento se le disparó. Si querés matar una persona vas y la matás. Yo fui a hablar, no a matar”. Y reveló que del lugar se llevó dos armas: la suya y un Taurus 38 de Mauro. Y defendió a su hermano: “No sé porqué lo meten a él si no tiene nada que ver. No mata una mosca, tuvo una vida distinta a la mía”.






























