"Quedate tranquilo", fue la frase que escuchó sorprendido el martes a la tarde Mauricio José González, un odontólogo de 38 años cuando ya había estacionado su auto en el garaje de su casa del barrio Urquiza. Quienes la pronunciaron fueron dos hombres armados que lo emboscaron y lo obligaron a entrar en su consultorio. Una vez allí, inmovilizaron a la secretaria del dentista y a dos pacientes. Entonces, con la situación controlada, recogieron una computadora portátil, teléfonos celulares, artículos electrónicos y dinero.
González contó a LaCapital que, cerca de las 16.30 del martes, llegó a su consultorio ubicado en la avenida Provincias Unidas 1987. En la parte contigua de ese sitio está situada su vivienda. Una abertura con cerradura eléctrica antecede a la puerta principal del consultorio.
El profesional se introdujo con un Ford Focus en el pasillo que conduce a la cochera y estacionó el vehículo, pero no advirtió nada extraño. Apenas giró el cuerpo se topó con los intrusos. "Aparecieron de golpe y se metieron cuando abrí la puerta para guardar el auto", explicó González.
Los recién llegados, de unos 30 años, según dijo el dentista, no se mostraron nerviosos, pero enseguida exhibieron armas de fuego. "Vamos para adentro", ordenó uno de ellos. Entonces el odontólogo y los maleantes se encaminaron hacia el consultorio, separado por pocos metros del garaje.
Allí estaban dos pacientes y Mirta, la secretaria del dentista. Las tres personas quedaron boquiabiertas ante la irrupción de los delincuentes, que frente a ellos anunciaron sus intenciones de cometer un robo.
En pocos minutos consiguieron lo que buscaban. Al odontólogo le quitaron un reloj pulsera, un teléfono celular y los 300 pesos que había en la caja del consultorio. También se llevaron una notebook, una cámara digital y un aparato de GPS (un sistema de navegación por satélite) del profesional. La secretaria y los pacientes no quedaron a salvo del asalto y también fueron esquilmados por los intrusos. A Mirta le robaron un teléfono celular, un reloj y una cadena de oro. Y a los pacientes algunas algunas alhajas que lucían en su manos.
Con los objetos en su poder y, sin casi despeinarse, los ladrones treparon a una moto de 110 centímetros cúbicos, de color azul. Se esfumaron por Provincias Unidas en dirección al norte. Resignado, unas horas después, González acudió a la comisaría 14ª, con jurisdicción en esa zona, para denunciar el robo. En la dependencia policial describió a uno de los malhechores como un "muchacho, de un 1,70 metro de estatura y pelo corto". Y que estaba vestido con un buzo de color azul.
Una fuente policial señaló que hasta anoche los autores del ilícito no habían sido localizados por la policía.