Qué patético el manejo del nervioso concejal Z. queriendo instalar un conflicto entre animalistas y carreros para desplazar y evadir su responsabilidad política. Sucede que los animalistas, inesperadamente para este consejo, vinieron a poner el dedo en la llaga al obligar al gobierno a pronunciarse acerca de un asunto naturalizado y por ello, negado: el problema de los carreros es el de la miseria profunda que los políticos de turno no han sabido o querido resolver. No pueden erradicar la indigencia absoluta en la que viven miles de ciudadanos. No han generado planes de verdadera inclusión con vivienda, trabajo digno, seguimiento y presencia estatal para los que no tienen acceso a nada. Entonces, para que este fracaso no se note, como manifestó del concejal Z., que todo quede como está, o sea, negado. Total el último eslabón de la pobreza lo pagan a latigazos y con su vida los que los no tienen voz literalmente: los caballos, que además no votan.




























