Tom Hanks siempre disfrutó los desafíos. Después de todo, irrumpió en el mundo de la actuación en los lejanos 80 dando vida a una mujer en la serie de televisión “Bosom Buddies” y protagonizó “Náufrago” junto a una pelota de voley. Así que no debió ser una sorpresa que el actor protagonice y dirija su última película, “Larry Crowne”, sobre un hombre que pierde su trabajo por la crisis en un momento en el que mucha gente se encuentra desocupada.
Hanks es además uno de los autores del guión junto a Nia Vardalos, guionista de “Mi casamiento griego”. Y a pesar de todo el actor dijo que “Larry Crowne”, que se estrena el jueves, no trata de la pérdida, sino sobre la esperanza.
Hanks interpreta al personaje que da nombre al filme, que es despedido de un supermercado en el que lleva décadas trabajando. Divorciado, con una hipoteca y un coche que se traga su sueldo en combustible, se inscribe en la universidad para volver a empezar, donde le da clase una profesora depresiva a cargo de Julia Roberts.
Larry es una persona básicamente optimista. Mientras trabajaba era el que recogía la basura tirada en la playa de estacionamiento, saludaba con cortesía a los clientes e intentaba transformar un trabajo aburrido en algo interesante. Pero nada de eso le sirve como antecedente cuando pierde su trabajo. Pasado el shock, en vez de deprimirse, primero vende su casa, cambia el auto por una scooter y se emplea en un restaurante barato. Y hasta conoce a una mujer que “entra en su vida como una enérgica presencia nueva”, según definió Hanks el personaje de Roberts.
“Esto no suele suceder en el mundo real”, afirmó el actor, “pero es (un argumento) encantador. Es lo que buscamos. Si lo haces lo bastante bien, mucha gente responderá en consecuencia”, aseguró.
Según el actor, la esperanza atraviesa el relato. “Larry no se encuentra en un entorno ni en condiciones óptimas. Es fácil rendirse ante esas circunstancias y muchas personas tienen que enfrentarse a eso. Pero Larry demuestra que su iniciativa para regresar a la facultad le hace creer que algo está por ocurrir. Eso no sólo es un mensaje optimista, sino uno muy sabio”, afirmó el actor.
No cabe duda de que cuando Tom Hanks afronta un desafío, responde bastante bien. Con “Filadelfia” obtuvo su primer Osca y al año siguiente obtuvo la segunda estatuilla por “Forrest Gump”.
Hanks, ahora un influyente y multimillonario miembro de la aristocracia de Hollywood, también tuvo sus días de zozobra en sus comienzos. Era la década del 70, cuando faltaba el trabajo y no sabía qué hacer para pagar su casa, una situación similar y un momento que lo inspiró para su segundo filme como director.
Hanks dijo que sabe de crisis financieras y admitió que esa sensación de que todo puede irse por la borda jamás se va. “Cuando vivís un momento como ese nunca te abandona”, comentó al recordar los años en los que luchaba por obtener un trabajo de lo que fuera en Los Angeles, recién casado y con hijos pequeños.
El perfil romántico e idealizado del filme puede resultar inverosímil, pero Nia Vardalos dijo que así es la visión de la vida de Hanks. “Es una película típica de Tom. Así es como debería funcionar el mundo”, dijo.
Hanks produjo “Mi gran casamiento griego”, un inesperado éxito mundial protagonizado por la ahora guionista y que también narra una historia de optimismo sin límites. “En un mundo según Tom Hanks, un hombre debería poder volver a estudiar, tener una segunda oportunidad y que Julia Roberts se enamore de él”, aseguró Vardalos.
Y Hanks lo confirmó. Dijo que ante una situación similar a la de Larry el sería el líder de su vida y de su trabajo. “Sería el alma del comedor del personal, el organizador de las fiestas con piñata, cosas así”, dijo el actor.