Frente a los escritos de lectores, a las noticias televisivas, radiales, digitales o de cualquier otro medio, opinamos, disentimos, aprobamos. Actuamos de jueces constantemente. No nos gustan las groserías en las oratorias públicas, no nos satisfacen los criminales sueltos, nos lastima la soberbia gubernamental, nos amarga que nos digan que los precios que aumentan todos los días están iguales, nos indigna ver un tránsito sin reglas, nos duelen los muertos en las rutas, nos preocupa la desocupación. Los más lúcidos comienzan por juzgar los errores propios y construyen en consecuencia. Los otros, ponen siempre la responsabilidad en los demás y se convencen de que la situación nunca va cambiar porque "no se toma conciencia". Queda algo en evidencia total. La necesidad de comenzar a transitar un cambio. Ese cambio que está en cada uno de nosotros, que comienza por "juzgar" y luego debería continuar por exigir, ayudar, participar, cumplir. Exigir que materialicen lo que nos prometieron al pedirnos el voto permisivo, ayudar comprometiéndonos desde diferentes espacios a dar una mano al gobierno que indudablemente solo no puede con todo, participar con nuestra fuerza ciudadana para la realización de las cometidos que nos sedujeron, cumplir las leyes, conocerlas. Si no la rueda seguirá girando como una letanía. Volverán a prepararnos nuevas promesas electorales que luego no concretarán y seguiremos juzgando con nuestro rezongo eterno, porque parece que del juego democrático sólo aprendimos una sola parte. ¿O no? ¿Somos capaces de sumarnos a vecinales, ONG's, agrupaciones civiles diversas, participar de las reuniones abiertas del Concejo Municipal haciendo llegar nuestro sentido clamor, nuestra sabiduría ciudadana, para lograr el verdadero cambio? ¿Sí? ¿Comenzamos por Rosario?


























