Mi nombre es Alicia Miranda, y el propósito de esta carta principalmente es dar a conocer lo que le pasó a mi hijo. El 14 de febrero venía de trabajar de un salón de fiestas en Ibarlucea y al volver le arrojaron ladrillos y lo hicieron caer de la moto para robarle. Notamos su ausencia sólo a la noche ya que todos en mi casa trabajábamos. Cuando su mejor amigo no supo decirme dónde estaba, supe que algo horrible le había pasado ya que eran muy allegados e íntimos. Fui a la comisaría 16ª y no me quisieron tomar la denuncia por su desaparición, me mandaron a la comisaría de Ibarlucea, allí tampoco sabían nada. También pasé por el Heca, donde me dijeron que no allí estaba, ni vivo ni fallecido. Me habían mandado a la subcomisaría 2ª donde me dijeron que fuera a la 16ª, que no les correspondía a ellos, y así estuve hasta las tres y media de la mañana, donde pude radicar mi denuncia en la comisaría 16ª, según ellos de favor porque no les correspondía. Ya el día 15, es decir al día siguiente y después de esperarlo y buscarlo, y llamar a hospitales y todas las comisarías no dábamos con él, a lo que mi hermana me llamó y me dijo que hay un cuerpo en la morgue judicial y que ella no podía reconocerlo. Fui desesperada y me encontré con lo que habían dejado del hombrecito que llevé y formé en mi vientre. No le deseo a nadie ese momento que viví, y lo que me sigue pasando, las imágenes que bombardean mi cabeza todo el tiempo con recuerdos de ese momento. En la subcomisaría 2ª me habían negado que hubiera ocurrido algún accidente con un ciclomotor, o que hubiera un NN (en el Heca lo habían atendido). Es más, el cuerpo de mi hijo estaba ahí cuando me apersoné a preguntar y me lo negaron, encima les interrumpí la amena charla que tenía la parejita que me atendió, y molestos por mi “poca compostura”. Ahora digo yo, ¿mi hijo no merece justicia? ¿Tengo que seguir aguantando que me digan que espere y que no pueden hacer nada, e ir a tribunales para seguir sufriendo el manoseo de este pseudosistema judicial? A veces siento que estoy sola en este horrible mundo donde nadie ve que me estoy desangrando, y gracias doy a mis seres queridos y amigos, y a mi hija que me dan la fuerza. Necesito el apoyo de la gente, que sepan qué le pasó a mi hijo, venía de trabajar 12 horas para ganarse un mango y le pasa esto. Gracias por la atención y espero que difundan esto que me costó tanto escribir.































