A pesar de haber creído colmada mi capacidad de asombro de tanto escuchar promesas y fantasías que rondan en la mente de gobernantes, funcionarios y otros representantes del pueblo, referidas a obras, servicios y otras yerbas, que luego quedan en meros enunciados, admito que la noticia de que la línea de colectivos 133 negra llegará hasta la localidad de Funes con frecuencias de 16 minutos, me causó estupor. Desde la Municipalidad de Rosario se actúa como si el servicio de transporte público urbano funcionara como debiera permitiendo implementar otros interurbanos y así, con la capacidad ociosa ampliar horizontes. Es necesario recordar a las autoridades que el transporte público de la ciudad es desde hace muchísimo tiempo una gran deuda pendiente con los rosarinos que lo utilizan y padecen. Se escucha hablar continuamente sobre "factibilidades" para mejorarlo que, según la época son a saber: ramales troncales con combinaciones, unidades articuladas, servicios diferenciales, tranvías eléctricos. Todas ideas traídas de cada una de las visitas que se efectúan a diversas ciudades que ya lo disponen como Barcelona, Curitiba y Valencia. Lo concreto es que todo queda en el relato, excepto el costo que ocasionan esos viajes.






























