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Tirar polizones al mar, algo que parece más común de lo que se cree

Hace diez años hubo un caso frente a las costas españolas muy semejante al que se empezó a juzgar en Rosario el año pasado.

Domingo 20 de Abril de 2014

Hace diez años hubo un caso frente a las costas españolas muy semejante al que se empezó a juzgar en Rosario el año pasado. El 29 de mayo de 2004 la Comisión Española de Ayuda al Refugiado supo que cuatro polizones que viajaban a bordo del barco mercante Wisteria, atracado en el puerto de La Coruña tras haber zarpado de Senegal, habían sido abandonados en alta mar por orden del capitán del barco. Ocurrió frente a las costas de Mauritania y tras la declaración ante una jueza española, cinco miembros de la tripulación fueron detenidos, entre ellos el capitán de nacionalidad coreana. Pero finalmente la magistrada determinó que no tenía jurisdicción sobre un crimen que involucraba a extranjeros cometido en alta mar.

   El capitán coreano Cho Che Joo regresó a su casa tras la decisión judicial. Pero él había admitido que dio la orden de desalojar a los cuatro polizones, lanzados por la borda en una balsa de madera en un lugar indeterminado de la costa occidental africana, el 23 de mayo de ese año. El capitán justificó su acción sugiriendo que ningún puerto habría autorizado a atracar si los polizones hubieran permanecido a bordo. El gobierno español planteó que los propietarios del buque sólo son multados si un polizón escapa del barco tras amarrar en puerto. Los cuerpos de los polizones nunca aparecieron.

Por la fuerza. Varios miembros de la tripulación contaron que al menos dos polizones fueron lanzados por la fuerza al agua después de haber luchado para salvarse. Uno de ellos declaró que había visto a los polizones pidiendo ayuda por última vez “con el agua al cuello”.

   El caso del Wisteria fue centro de análisis de la revista británica Fair Play, especializada en derecho marítimo. Fue un extenso artículo dedicado a abordar el problema de la impunidad de los crímenes cometidos en alta mar, a bordo de buques de bandera extranjera. El Comité Marítimo Internacional con sede en Bruselas advierte sobre la reiteración de estos casos que tropiezan con la ausencia de una ley internacional indiscutible que contemple estos delitos, particularmente atroces, lo que revierte en impunidad.

   Los empresarios navieros consultados en Galicia por Fair Play revelaron que los marineros cuentan con frecuencia sucesos de lanzamiento de polizones por la borda. El club de armadores marítimos Protección e Indemnización (P&I) argumenta que según los agentes la repatriación de los polizones supone los mayoires costos para los propietarios de un barco. Una buena pista para imaginar los por qué de estas aberraciones.

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