El alud que bajó desde las serranías del oeste por el río Tartagal y azotó a esa ciudad salteña el 9 de febrero último, "dejó tres muertos y más de mil evacuados, también produjo el brote de dengue y otras enfermedades que cobró otros tres casos fatales", dijo ayer la antropóloga Marta Juárez.
La investigadora, quien también dirige el periódico Norte de Bermejo, resaltó que el hecho no fue una catástrofe natural: "Hay una hipótesis relacionada con las detonaciones que realizan las petroleras en la zona para realizar estudios y explotaciones".
"Tras la muerte de una persona por la explosión de dinamita, la petrolera contrató a una firma para que levantara los explosivos del terreno. Pero los hicieron detonar en el lugar. El hecho nunca fue investigado", resaltó Juárez. Explicó que se trata de la petrolera Panamerican Energy, asesorada por Rodolfo Urtubey, padre del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.
Pero, en esos días, el mandatario había asegurado: "El alud se produjo por el desprendimiento de laderas de cerros, como consecuencia de las características del terreno y de las intensas lluvias".
El aluvión de agua, barro y restos de madera reveló que los desmontes se seguían realizando, a pesar que el intendente —propietario de un aserradero— apuntaba a los productores agropecuarios que queman árboles para cultivar. "Sólo les pagamos para sacar la madera", indicaba a La Capital en marzo último.
Por otra parte, las humildes casas inundadas por la crecida del río que desató el alud no tenían seguro, entonces la Nación y la provincia enviaron fondos, alimentos, carpas y asistencia sanitaria para intentar levantar los barrios que habían quedado bajo el barro. Pero la distribución de los fondos planificada por el intendente Sergio Leavy produjo otra tormenta. "El dinero que llegó para reparar las casas, entre 20 y 30 mil pesos por familia, no llegó a ellas y fue destinado a supuestas cooperativas que armó la Municipalidad con desocupados y piqueteros. Esa gente, sin experiencia en construcción, no recibió una dirección técnica y fue liderada por punteros políticos. Así resultó que entre los arreglos, una casa tenía baño pero no inodoro", resalta la antropóloga.
"Tampoco se limpió la montaña de madera talada que dejó el alud, quedó en las márgenes del río y se incendiaron cerca del puente de la avenida Packam. El fuego provocó entonces más evacuados", dijo.
"Además, un plomero denunció que le habían falsificados 16 facturas que aparecían como trabajos suyos cobrados al municipio. Como respuesta a la acusación, Leavy ordenó parar las obras y unas 400 personas que esperan esa asistencia casi queman el canal que hizo la investigación. La denuncia apunta a Leavy junto a Oscar Elías, su amigo y quien cobró los 200 mil pesos con las facturas. También se dice que el funcionario compró una hectárea y media lindante con su aserradero, a nombre de su cuñado", remarca Juárez.