Nadie ignora que los argentinos estamos transitando un verdadero período de crisis ampliamente publicado por todos los medios y sufrido por el pueblo. No deseo agregar nada al diagnóstico preciso que todos conocemos. Lo que pretendo, es reflexionar sobre la forma en que podamos salir de todo esto. Creo que para ello la Argentina necesita comenzar por tres cosas. En primer lugar contar con un estadista como Nelson Mandela, cuya grandeza le permitió entre muchas cosas, crear una comisión de la verdad y la reconciliación entre su pueblo, promover la reforma agraria, luchar contra la pobreza, ampliar los servicios de salud, luego de permanecer 27 años preso. Tal parece que el prolongado encierro fortaleció su mente y su corazón al punto tal que elaboró un perfecto plan de paz y libertad para su vapuleada nación. En segundo lugar, resulta imprescindible una persona líder que posea el sentido de la creatividad para la solidaridad, como Juan Carr, nuestro veterinario argentino, orgullo y ejemplo para quienes creen en que un cambio hacia el crecimiento de la Argentina es posible y enarbolan cotidianamente la bandera de la solidaridad. Y, en tercer lugar un ministro de Educación de verdad. Que exija al gobierno la priorización de la educación, sin titubeos. Sin concesiones. Que abandone la eterna postura de que el mejor ministro de Educación es el que menos problemas le crea al ministro de economía, y que haga una verdadera revolución en la educación de todo el pueblo, para lograr la libertad auténtica. La libertad que sólo la Educación hará posible en el tiempo.


































