Una encuesta difundida ayer por el Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac) reveló que, a menos de 90 días de que salga de funcionamiento la tarjeta magnética, sólo tres de cada diez rosarinos viajan en ómnibus con la inteligente. Aun así, la gerenta del Ente del Transporte de Rosario (ETR), Mónica Alvarado, puso la cifra en perspectiva al recordar que en poco más de un mes se pasó de 137 a 302 puestos de venta del plástico recargable (la meta es llegar a 600), que ya lleva 165.200 unidades en uso y 170 mil cargadas al menos una vez. La proyección, dijo, es alentadora y muestra que la demanda de la tarjeta sin contacto sigue en aumento, por lo que relativizó el informe del organismo y aseguró que durante las próximas vacaciones de invierno habrá una "fuerte campaña" para instalarla entre los usuarios.
El informe fue elaborado por la entidad de consumidores y el Instituto de Estudios del Transporte de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) con datos de abril pasado, un detalle que Alvarado se encargó de destacar para poner en duda algunas de sus conclusiones, pero sin desmentir el número clave: que sólo 3 de cada 10 pasajeros usan la tarjeta sin contacto.
Aun así, la funcionaria destacó que la demanda del plástico recargable está aumentando al ritmo de las tareas de difusión que ya viene encarando el ente (jornadas de divulgación de los puestos de venta, entrega de folletería y colocación de calcos en las propias unidades del transporte) y que se intensificarán en la segunda quincena de julio, durante el receso escolar.
La propia intendenta Mónica Fein prometió una "fuerte campaña" para ese mes y justificó la lentitud de migración de una tarjeta a otra con el argumento de que hubo "alguna dificultad" al importar los plásticos. Problema ya resuelto.
Los números. El titular del Cesyac, Juan Marcos Aviano, admitió que entre el momento de recolectar los datos y ahora "seguramente se ha registrado un crecimiento del uso de la tarjeta sin contacto", pero aún así reclamó que se multipliquen a mayor velocidad los puestos de venta del plástico, sobre todo fuera del centro.
De hecho, que el 61,3 por ciento de los pasajeros aún apele a la tarjeta magnética y el 8,3 por ciento a las monedas, contra menos del 30 que se aggiornó usando la sin contacto, demuestra que el proceso de familiarización con el plástico viene un poco lento. Sobre todo cuando en unos 90 días ya estará desapareciendo el cartón (ver aparte).
La pregunta es por qué tantas personas siguen eligiendo otros medios de pago. Según el Cesyac, los usuarios de ómnibus aducen que hay "pocos puestos de venta" y "falta de información".
Sin embargo, Alvarado recordó que entre la fecha de elaboración de la encuesta y el presente los puntos de venta de la tarjeta inteligente pasaron de 137 a 302, más de la mitad de los que el secretario de Servicios Públicos municipal, Pablo Seghezzo, había planteado como meta para mitad de año.
Además, estimó que en sólo un mes el porcentaje de usuarios con plásticos creció un 10 por ciento. De todos modos, dijo, "la incorporación de tecnología siempre se da a través de procesos paulatinos", lo que obliga a "campañas de sensibilización y acostumbramiento".
Lo cierto es que, hasta ahora, incluso según la estadística que maneja el ente, un tercio de los pasajes de ómnibus se pagan mediante tarjetas magnéticas biviaje (de 5,40 pesos).
Y la paradoja es que, dentro del universo de los que usan la sin contacto, quienes le cargan dos viajes apenas llegan al 2 por ciento. El 41 por ciento (la mayoría) le pone 20 pesos, el 19 se juega por 50 y el 15 por 100. Cuanto mayor es el monto, más se bonifica.
Razonable
El secretario de Servicios Públicos municipal, Pablo Seghezzo, calificó ayer de “razonable” el plazo de 90 días para que todo el sistema migre a la tarjeta sin contacto. El funcionario recordó que, aunque el proceso de máxima podría durar un año (de noviembre a noviembre), la intendenta Mónica Fein pidió “acelerar los tiempos”.