
El sábado 28 de marzo, a las 5 emprendimos viaje a Tibirí (a 20 km de Hernandarias) con el Grupo Misionero Nueva Generación, continuando con los proyectos que arrancamos en julio del año pasado. Entre ellos se destacan la instalación de luz producida por un generador, la existencia de dos vacas lecheras que abastecen de leche a los chicos diariamente, ropas, evangelios y atención médica a domicilio. Pero esta misión fue muy especial, porque todo lo anteriormente logrado fue gracias a que con nosotros fue el mejor misionero de la historia, Jesús Sacramentado. En honor a él empezamos a levantar su casa, una capilla de 9 metros por 5,60. Ni bien llegamos arrancamos con la marcación del terreno, dirigidos por la arquitecta que diseñó los planos. Luego se empezó a puntear la tierra para hacer las zanjas y más tarde fueron los cimientos. Lo más increíble de esta labor fue el desempeño de chicas y/o mujeres de 10 a 30 años con la pala sacando tierra o cargando baldes. En ese momento nos tuvimos que quitar el traje de machistas e intentar seguirles el tren. ¿Después hablamos del sexo débil? Es más, ni ellas se creían en muchos casos capaces de hacerlo. Y eso que en todo momento la compañía del sol nos acariciaba nuestras espaldas, que combatíamos con tereré helado y agua con hielo. Otro trabajo que se estaba realizando paralelamente era la construcción de un parque de diversiones que bautizamos "Paraíso del Tibirí", como lo refleja el cartel tallado por un misionero. La obra estaba constituida por un tobogán, una calesita de 4 asientos, un arenero rodeado de troncos de la zona, algunas hamacas hechas con columnas de la luz, sogas y maderas. Todos estos elementos serán los culpables de hacer felices a los niños tibirianos. Ellos sólo conocían a las plazas de oídos. Después aparecieron unos payasos malhechores, inexpertos, que en todo momentos también combatiendo el calor por sus trajes y pelucas, intentaron robarles sonrisas a chicos y grandes con armas de sumo riesgo, como globos, golosinas, narices y algunos chistes improvisados, pero del corazón. Estos fueron acompañados por un mago que con su magia quería darles las dignidad, que el correo nunca les entregó en el buzón de su cuerpo. Todo este cóctel de amor es puro y exclusivo merito del Espíritu Santo que invade nuestras almas y nos invita a quitarles a nuestros hermanos olvidados la esclavitud que los relega de la sociedad. Invito a quitarle la cáscara a tu corazón e ingresar en nuestra pagina www.misionerosnuevageneracion.com.
Hector Blanco


