El 2 de agosto pasado los resultados de algunos análisis de mi bebé estaban un poco alterados por lo cual su neurólogo nos solicitó repetirlos y realizarle estudios neurometabólicos en el laboratorio del Dr. Chamoles en Buenos Aires. Sabiendo que el estudio costaba 3.500 pesos nos remitimos a Iapos para que lo autorizaran. Fue un mes de idas y vueltas, llevando y trayendo papeles que nos pedían. Nos devolvían y luego nos volvían a pedir. Logramos viajar a Buenos Aires el 16 de septiembre. En el laboratorio nos recomendaron que fuéramos todos los días a Iapos porque, según nos advirtieron, demoraban mucho en pagar, y ellos no realizarían el análisis hasta que no se hubiera abonado la totalidad del mismo. Tal es así, que día por medio debíamos llamar a Santa Fe para recordarles que la salud de nuestro hijo estaba en peligro mientras ellos se encargaban de pasar los papeles de oficina en oficina, demorándose entre 2 o 3 días para cada firma o visado del archivo. De nada sirvió explicarles que se trataba de la detección temprana y urgente de un problema que requería tratamiento inmediato, ya que de no ser así la enfermedad podía dejar secuelas neurológicas graves a nuestro hijo. Otro mes y pico pasó para que enviaran el cheque a Buenos Aires y así pudieran comenzar a estudiar la sangre de mi hijo. El pago llegó el 28 de octubre. ¿Es posible que una obra social se demore meses para pagar un estudio que se requiere con suma inmediatez? ¿ La salud de un bebé o niño no vale nada? ¿Por qué los padres nos tenemos que resignar a esperar y esperar el diagnóstico de nuestros hijos por la burocracia inútil de esta institución?. Lo que hace Iapos es una vergüenza. Dios quiera que esta carta sirva aunque sea para que la gente que allí trabaja tome conciencia e intente hacer algo para agilizar los trámites, ya que no se trata sólo de papeles y dinero sino de la salud y el futuro de una persona en pleno desarrollo, un bebé.





























