Sobre el reciente anuncio presidencial respecto al aumento de los días feriados no laborables expreso mi opinión. Un país crece, es serio y creíble gracias al trabajo y a la dignidad que éste le da al hombre, y creo que lejos estamos de ese camino como para darnos esos lujos. El argumento de fomentar la actividad turística no lo considero suficiente para justificarlos; si mi apreciación fuera equívoca puedo aseverar que se está soslayando algunos “detalles” importantes como los paros que frecuentemente se repiten en los feriados largos en aeropuertos, líneas aéreas, colectivos, etcétera. Lo que provoca que los turistas y viajeros queden varados y tengan que dormir en aeropuertos y estaciones en lugar de hoteles, perdiendo tiempo, dinero y paciencia. Otro tema es el mal estado de muchas rutas y autopistas lo que provoca en esos días más que en otros graves accidentes, con lo cual al no considerarse estos aspectos básicos sucede una vez más lo que pasa con la frazada corta. También podría interpretarse el anuncio como surrealista con el cual se trataría de mimetizar -en esos días feriados- la situación de los desocupados con quienes teniendo trabajo están descansando. Se oyó decir en el mismo discurso que hay que dar alegría a los pueblos porque de esa manera se logra una mayor productividad y por ende más desarrollo y progreso. Por lo dicho parece entonces no ser tan compleja la cuestión de conseguir el bienestar general y el progreso del país, dado que instaurar más feriados incluidos los carnavales, ayudan y mucho.



























