Las futuras inversiones provinciales y la fabricación local de tractores John Deere con alto porcentaje de componentes argentinos realmente me alegraron. Nos prometieron seiscientos millones de pesos. Pero, mal que nos pese, seguiremos siendo segundones.Para quien le interese, Monsanto ya concretó en un suburbio de Córdoba el complejo para desarrollar un nuevo producto.Según la empresa, esta variedad transgénica de semilla de maíz disminuye drásticamente la necesidad de pesticidas y fertilizantes. La inversión será de mil setescientos millones de pesos. ¿Qué ofrecimos los santafesinos para que esa millonaria inversión quedase en esta provincia de renombrada capacidad cerealera, investigativa, molinera, estructural, logística y navegabilidad? Nada en absoluto. Además, el gobernador De la Sota está solicitando en Buenos Aires un mano a mano con la señora presidente para tratar la definitiva vida o muerte del 15 por ciento que el gobierno nacional retiene a sus provincias por el pacto coparticipable fiscal. Pregunto: los otros gobernadores, incluido el nuestro, ¿no tienen interés en que se elimine esa retención? ¿No sintieron vergüenza por haber dejado solo a su colega cordobés en este trance? ¿Acaso están tan bien las finanzas de sus provincias? Olfateo lastimosamente un tufillo de temor por la reacción que les caerá desde el oficialismo si se pliegan a este justo reclamo. Y si es así, seguiremos siendo cómodos segundones durante largo tiempo.































