Edición Impresa

Según Naciones Unidas, Argentina y España tienen el consumo más alto de cocaína

En los dos, el 2,6% de las personas de entre 15 y 64 años reconoció haber tomado al menos una vez en el último año, según las estadísticas del informe elaborado por la organización.

Domingo 09 de Noviembre de 2014

Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) reveló que Argentina y España son los dos países en los que más cocaína se consume en el mundo en proporción a la cantidad de habitantes que tienen. En los dos, el 2,6% de las personas de entre 15 y 64 años reconoció haber tomado al menos una vez en el último año, según las estadísticas.

   En tercer lugar está Reino Unido, con 2,5%, y luego aparecen Estados Unidos y Chile, con 2,4%. El otro sudamericano entre los primeros es Uruguay, que está en el décimo puesto junto a Canadá, con una proporción de consumo de 1,4%.

   Aún así, Estados Unidos se mantiene como el mayor consumidor mundial de cocaína en términos absolutos y el que resulta el mercado más atractivo. Por eso es determinante el papel de los carteles mexicanos, que traen la cocaína desde la región andina y luego la ingresan a su vecino del norte.

   Sin embargo, es un negocio muy complejo en el que no todo está controlado por una misma organización. De hecho, muchos de los participantes están lejos de ser delincuentes como los que proyecta el imaginario popular.

   Si se considera América latina, el otro que llega a un dígito es Panamá, con 1,2%. El resto tiene niveles bajos, desde el 0,9% de Haití, hasta el 0,2% de Guatemala.

   En relación a la producción y tráfico, los niveles no son tan fáciles de determinar como los de consumo. Pero un indicador que permite una aproximación son los decomisos que realizan las autoridades. Colombia está al tope de este ranking, y es también el que más produce. La Unodc estima que al año se incautan en su territorio 253.447 kilos de cocaína. Es el 35% de todo lo decomisado a nivel mundial. Estados Unidos está en segundo lugar, con 108.322 kilos. Concentra el 15% de las incautaciones. Luego aparecen Ecuador (65.079), Panamá (52.637) y Venezuela (27.822).

   En América Latina y el Caribe se produce más del 70% de los decomisos. Un 60% en Sudamérica, 12% en Centroamérica y 1% en el Caribe. América del Norte reúne al 18% y Europa, al 8 por ciento. Unas dos toneladas se reparten entre las otras regiones.

Análisis de un experto. Carlos Antonio Flores Pérez es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), e investigador especializado en narcotráfico y crimen organizado del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, precisó que el proceso de producción, tráfico y distribución incluye diversas fases. La hoja de coca se cultiva en Colombia, Perú o Bolivia, y se procesa como clorhidrato en ellos mismos o, en ocasiones, en un tercer país.

   “Originalmente, por ejemplo, los grupos colombianos adquirían la hoja de coca en Perú, y la convertían en clorhidrato en Colombia. Pero la tendencia evolucionó a cultivar la propia hoja de coca en Colombia y procesarla ahí mismo. Los grupos peruanos también suelen hacerlo en su propio territorio”, agregó.

   Tras el procesamiento, la droga comienza su viaje hacia los principales mercados de consumo.

“El tipo de modalidad de envío y el mercado hacia donde se pretende distribuir determina los contactos que deban hacerse con otros grupos delictivos para facilitar su tránsito”, señaló Flores Pérez.

“Por ejemplo, se establecen asociaciones con grupos centroamericanos y mexicanos para su traslado por tierra; con grupos jamaiquinos si se pretende llegar por mar hacia la zona turística de las Bahamas, y con grupos de delincuencia organizada africana, española o rusa, si se pretende transportar por vía marítima hacia el mercado europeo”, precisó.

   Dado que Estados Unidos es el mayor consumidor en términos absolutos, resulta el mercado más atractivo. Por eso es determinante el papel de los carteles mexicanos, que traen la cocaína desde la región andina y luego la ingresan a su vecino del norte. Sin embargo, es un negocio muy complejo en el que no todo está controlado por una misma organización.

   El proceso comienza con el campesino productor de hoja de coca y termina con empresas que lavan dinero y que en apariencia, no tienen nada que permita pensar que forman parte de una de las redes criminales más peligrosas del mundo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario