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Se abstuvo de declarar en un juicio oral la acusada por el crimen de su esposo

Homicidio en Pujato. Susana Gualdesi es la única imputada por el asesinato de Omar Dupuy, ocurrido dos años atrás. Su defensa objetó la investigación policial.  

Martes 24 de Septiembre de 2013

Susana Beatriz Gualdesi optó por guardar silencio ayer al ser convocada a declarar en los primeros minutos del juicio oral por el crimen de su marido, un ex empleado municipal asesinado dos años atrás de un golpe en la cabeza en su casa de Pujato. La mujer está acusada de haberlo atacado con una azada mientras dormía para luego simular el hallazgo del cuerpo ensangrentado en el dormitorio. En un enérgico alegato, su defensores plantearon que es inocente y que el crimen sólo pudo ser cometido con la fuerza física de un hombre.

Con la presentación de esas dos teorías arrancó ayer el juicio oral que se le sigue a Gualdesi, de 53 años e imputada de homicidio calificado por el vínculo y la alevosía, que prevé prisión perpetua.

El tribunal integrado por los jueces Ismael Manfrín, Luis María Caterina e Ignacio Vacca escuchó los alegatos de las partes ante una sala con escaso público y luego convocó a declarar a la imputada, que se abstuvo. Sus abogados remarcaron que durante la instrucción ya lo hizo seis veces y "sin entrar en contradicciones".

Sangre. Omar Dupuy tenía 44 años, le decían "Tate" y fue hallado muerto la madrugada del sábado 19 de febrero de 2011 en su casa de Pujato. Susana fue quien avisó a sus familiares cuando, según afirmó, llegó de jugar a las cartas con amigas cerca de las 4 y lo halló inmóvil en la cama, con manchas de sangre en la cabeza.

La mujer contó entonces que había salido pasadas las 22 del viernes de su casa de Mitre 661. Dijo que había ido a jugar a los naipes con amigas que corroboraron su versión e incluso mencionaron los horarios en que ella estuvo fuera de la casa.

Sin embargo, los policías de Criminalística de la Unidad Regional XVII determinaron que la muerte había sido varias horas antes del momento del hallazgo y por eso la mujer fue detenida. En la casa se detectó que el piso había sido lavado, al igual que varias prendas de vestir y una azada de jardín que al parecer fue usada para matar a la víctima de un golpe en la cabeza.

Vecinos de la pareja refirieron que las discusiones entre ambos eran constantes y que habían aumentado cuando el hombre quedó sin trabajo. La mujer está en prisión domiciliaria por sufrir problemas motrices tras un accidente de tránsito.

Dos relatos. En su alegato inicial el fiscal Aníbal Vescovo dijo que el crimen fue cometido por Gualdesi y adelantó al final del juicio el tribunal estará "convencido" de su planteo a partir de las pruebas que se discutirán en las audiencias.

A su turno, el equipo de abogados de Gualdesi se explayó en extensa defensa de la mujer, que permaneció sentada a su lado en silencio a lo largo de la audiencia. Los defensores Rafael Tamous, Jorge Cataudella y Laura Gauna refirieron haber sido convocados para defender a la mujer por el Sindicato de Empleados Municipales de Casilda al que perteneció la víctima, a quien definieron como "una excelente persona, muy buen esposo y padre".

"En lugar de estar como querellante, Susana Gualdesi está en el banquillo de los acusados", inició su alegato Tamous. "Seis veces la hicieron declarar, nunca le creyeron. Ella no mató a Omar Dupuy sino que sufrió por partida doble: falleció su marido, no pudo asistir al velorio, fue encarcelada y engañada por el comisario de Pujato que la llevó a declarar", reforzó.

Tamous cuestionó que en vez de utilizar pruebas los investigadores policiales buscaron testimonios y que "les creyeron a otros testigos que sí debieron ser investigados". Luego detalló "errores en el procedimiento policial y judicial" y cuestionó que se haya fijado el horario de la muerte a las 23.30 del viernes previo, cuando ese dato no figura en la autopsia.

Los policías. En la primera jornada del juicio comenzaron a desfilar los policías de la comisaría de Pujato que actuaron en las primeras horas de la investigación. Contaron que llegaron al lugar a partir del llamado de una hermana de Dupuy, quien les manifestó que vecinos a la casa le habían advertido que "su hermano estaba golpeando a su esposa".

Dos policías relataron que al llegar se encontraron en la puerta con un sobrino de Dupuy que los condujo hasta el dormitorio. Allí encontraron al hombre asesinado en la cama matrimonial, tapado hasta el cuello con una manta y con manchas de sangre "coagulada, vieja", alrededor de la oreja izquierda.

Con diferencias de matices contaron que había manchas de sangre en una almohada, en la pared tras el respaldar, en el piso y en una ventana lateral que da al frente de la casa, que tiene terreno verde en todo el perímetro. La ventana, sin rejas, tenía abiertos un panel corredizo de vidrio y otro externo de aluminio. Tenía manchas de sangre, al igual que una cortina. Los policías también hallaron sangre (uno de los efectivos la atribuyó a "salpicaduras" por el golpe) en la corteza de un árbol junto a la ventana.

En una tercera inspección por la casa, ya con luz de día, los efectivos dijeron haber hallado en un galponcito del fondo una azada de jardín que había sido lavada recientemente, en un lugar donde los otros objetos estaban secos. También hallaron ropa húmeda en un tendedero y secuestraron muestras del agua de una pelopincho que parecía contener sangre.

"Ella no pudo haberlo matado"

Rafael Tamous, uno de los abogados de Susana Beatriz Gualdesi, sostuvo que la acusada debería ser considerada “la mujer biónica” o “la viuda biónica” porque una persona en sus condiciones físicas no podría haber ejecutado ese crimen. “Tendría que tener poderes para realizarlo. El verdadero autor es un hombre y no una mujer”, remarcó el defensor.

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