No sé ni me interesa entender por qué para comunicarse con alguien que paga un servicio de telefonía celular primero hay que prender una vela a todos los santos y rogar que funcione, que haya señal, que no se haya caído no sé qué satélite o se haya cruzado una estrella fugaz por el infinito y altere las comunicaciones esperadas. Tampoco por qué para consultar sobre estas dificultades debo marcar una seguidilla de números, hasta que una voz muy tranquila, grabada por supuesto, me advierta que "hay una demora de por lo menos 10 minutos" para que un asesor responda. Pensaba que Personal tenía un problema muy personal conmigo, pero en los últimos días comprobé que no soy la única con inconvenientes con esta empresa. Y por si acaso, aclaro que desconfío de absolutamente todas las empresas de telefonía, que prometen algo que luego, por más velas que prendamos a los santos, jamás cumplen. Una verdadera vergüenza.



























