Ricardo Tomás Zualet tenía 23 años y ayer murió tras recibir un disparo que partió desde el interior de un auto que escapó rápidamente, en el barrio Barranquitas de la ciudad de Santa Fe.

Ricardo Tomás Zualet tenía 23 años y ayer murió tras recibir un disparo que partió desde el interior de un auto que escapó rápidamente, en el barrio Barranquitas de la ciudad de Santa Fe.
Ocurrió poco después de las 8 de la mañana en Artigas y Presidente Perón, en la zona noroeste de la capital provincial. Pocos minutos más tarde varios patrulleros llegaron al lugar e identificaron a Zualet, quien vivía a pocas cuadras de allí.
Las primeras versiones indican que la víctima caminaba por calle Artigas hacia avenida Perón cuando de repente fue interceptado por un auto, que sería un Volkswagen Gol Country, en el que iban dos jóvenes que antes de ejecutarlo, cruzaron algunas palabras con Zualet.
Tras ello, y sin detener la marcha, un disparo de arma de fuego salió desde el vehículo y perforó la espalda de Zualet. Herido de muerte, el joven dio unos pasos hasta que cayó contra una camioneta para finalmente derrumbarse en el pavimento.
Por la rapidez del deceso se estima que el plomo habría interesado el corazón. Y si bien los peritos policiales no hallaron vainas servidas, se especula que el arma utilizada para matar a Zualet habría sido una pistola calibre 9 milímetros.
El hecho provocó una conmoción entre los habitantes de la populosa barriada santafesina que durante largo rato esperaron la llegada del médico policial y del fiscal en turno, lo que alteró los ánimos de los familiares de la víctima, que reclamaron a los policías presentes para que retiren el cuerpo.
Acerca de Zualet, desde la Unidad Regional I se manifestó que hace tiempo tenía problemas con la ley por delitos como robos calificados y atentado y resistencia a la autoridad, entre otros.




