En la edición del jueves 23 de agosto, aparece un artículo en el que el jefe oficialista de la Cámara de Diputados, Agustín Rossi, intenta aclarar lo inaceptable: liberar el circuito en los countries, es decir, eliminar todo tipo de control para la libre circulación de cualquier persona por el interior de estos barrios cerrados. En primer lugar, deberíamos reconocer que sería lo ideal, vivir en un sistema de seguridad donde no fuera necesaria la construcción de estos barrios. Pero no podemos negar que no es precisamente eso lo que sucede en nuestro bendito país, aunque algún "iluminado", de los que nunca faltan, exprese que lo de la inseguridad es sólo una sensación. Seguramente este "iluminado" viaja rodeado de guardaespaldas o vive dentro de un termo. Por lo tanto, es impensable imaginar un futuro sin la construcción de nuevos barrios cerrados. Y eso de llamar "barreras arquitectónicas" a las que en realidad son de control, convengamos que son imprescindibles si alguien quiere vivir medianamente seguro, y digo medianamente seguro puesto que no sería la primera vez que se llevan a cabo golpes tipo comado en dichos barrios. Estoy convencido de que estos funcionarios emplearían mucho mejor su tiempo, dado el alto costo que significan (en sueldos, viáticos y demás gastos) si dejaran de vivir de la política y lo hicieran en pos de una mejor política. La seguridad de todos está en manos de toda esta gente, y no veríamos mal que lo que tan caro nos sale se tradujera en un esfuerzo por mejorarla. Sería bueno que el diputado Rossi leyera entre líneas lo mal que le ha ido en las elecciones en su ciudad y en su provincia. Por algo será.































