Las autoridades municipales abandonan algunos barrios. Alrededor de una aceitera ubicada en avenida Presidente Uriburu al 3300 existen barrios, muchos de ellos de trabajadores; también hay terrenos tomados, gente que busca un lugar para vivir, hay un sinnúmero de situaciones humanas; pero esto no le da derecho a la mencionada empresa a volver a sus antiguas andanzas. Hace rato que sus columnas de humo inescrupuloso contaminan la zona, provocando toda clase de males y dolencias (en su momento fueron estudiadas), esto es cosa vieja, y es una arbitrariedad de las tantas que se manejan en este país de lo que se puede hacer violando los derechos de la gente, sea de quien fuera y de donde provenga. Las autoridades municipales, actuales y de la gestión anterior, empezaron a hacer la vista gorda sobre esto, no les importa dado el escaso valor material y humano que le dieron a la zona, porque también se puede ver otra clase de falencias en los alrededores. Todo forma parte de una política que tiende a exterminar la voluntad de los individuos, a descarrilarlas subconscientemente o enfermarlas o polarizarlas hacia otros caminos escabrosos, muchas veces sin que se den cuenta de ello; este es un tema que veo que no tiene ni tendrá solución. Pero igual hay decirlo y expresarlo porque quien hace un daño debe ser muy consciente de ello, por algo lo hace y debe tener en claro que todas las cosas algún día tienen sus respuestas. La humareda fantasmal de noche se hace más notoria dado que se aprovecha mejor la situación de los vecinos, y el aire pernicioso desvaloriza una zona que de por sí tiene escaso valor económico según entendidos.



























