La ciudad no tuvo un fundador clásico que con la espada empuñada señalara el rollo que pegado al palo insignia indicara el nacimiento de la población. Rosario es fruto del esfuerzo, la tenacidad y la inteligencia de su gente. Surgió como surgen esas cosas que apasionan, interesan e invitan a soñar. Alrededor del año 1700 colonizadores españoles o sus descendientes, generalmente vecinos de la ciudad de Santa Fe y de provincias vecinas, se asentaron en esta zona con el propósito de trabajar los campos de la región. Los motivaba la fertilidad de la tierra, su buen clima, fácil acceso al río como también alejarse de la hostilidad de algunas de las comunidades aborígenes del norte. El alto crecimiento de los asentamientos motivó al gobernador Bruno Mauricio de Zabala a la creación del Curato de los Arroyos, designándose al presbítero Ambrosio Alzugaray como su primer sacerdote, quien a su vez creó la primera escuela y fue su primer maestro, entronizando en su capilla una hermosa imagen de la Virgen del Rosario, formándose a su alrededor la aldea, el pueblo y la ciudad que tomó su bello nombre. La habilitación de esa capilla, situada en el mismo lugar donde hoy está la Catedral, dio un especial motivo a los pobladores que vivían dispersos en la zona, a instalarse cerca del templo, donde además de concurrir cercanamente a las ceremonias religiosas empezaron a encontrar establecimientos que se abrían y cubrían sus necesidades surtiéndolos de las mercaderías que necesitaban. Todo ello dio lugar a un proceso de formación y organización de un pueblo cuyos resultados al cabo de los siglos los tenemos a la vista. Ocurrió el 7 de mayo de 1731 y algunos historiadores como Núñez y Chaparro, entre otros, afirman "que esa fecha bien pudiera ser considerada como el verdadero día de la fundación de Rosario, si es que se ha de fijar alguna con cierto motivo serio e histórico". Nuestra ciudad debe estar orgullosa de sus orígenes. Félix Chaparro, en un notable resumen, manifiesta que "el nacimiento de Rosario es humilde, como el del Portal de Belén; es hijo legítimo de la devoción y el trabajo, en fecha bien determinada y hasta con padrinos de bautismo: Don Bruno Mauricio de Zabala, el presbítero Ambrosio Alzugaray". El 7 de mayo de 1731 debe ser recordado y honrado, dado que ese día abría sus ojos a la luz civil y ciudadana la futura Perla del Paraná.




























