Parece mentira que la segunda o tercera ciudad más importante de nuestro país sea quizás la más inaccesible para las personas que tienen alguna discapacidad motora. Es realmente increíble ver la ausencia de rampas en cada esquina de la ciudad, incluso en avenidas tan importantes y transitadas como Pellegrini. Una de las pocas calles, sino la única que tiene rampas, es el bulevar Oroño, claro que con un detalle francamente estremecedor: sólo hay rampas en el centro del bulevar, pero cuando uno desea cruzarlo para realizar algún trámite, tropieza con la dificultad de encontrarse con un cordón que obstruye e impide el paso de los que andamos en silla de ruedas. También llama la atención la falta de educación y consideración de muchos ciudadanos que estacionan frente a las pocas y aisladas rampas que se encuentran en la ciudad o que se molestan cuando uno debe cruzar la calle no en las esquinas, como debería ser, sino donde encuentra alguna cochera que con un poco de suerte tenga una rampa más o menos accesible. Otro punto importante a considerar es que quienes tenemos una lesión medular no tenemos ningún impedimento para trabajar y seguir llevando una vida productiva, como es mi caso, en el que puedo seguir ejerciendo mi profesión de la misma manera que antes de mi accidente, pero lamentablemente debido a la falta de rampas no puedo moverme con la misma independencia que el resto y la mayoría de los taxistas no quiere llevar a personas en silla de ruedas porque les molesta el minuto y medio de más que lleva desarmarla. Afortunadamente hay gente que se encarga de los "traslados especiales", como le llaman a llevar personas en silla de ruedas. Lo lamentable es que la tarifa más económica, y eso que he llamado a cuatro empresas, cobra tres veces más la bajada de bandera. Antes de mi accidente tuve la espectacular oportunidad de viajar a Europa y ver la diferencia en el trato y las oportunidades que se les brindan a las personas con discapacidad motora, que lamentablemente son cada vez más, dado el creciente número de accidentes de tránsito, rubro en el cual nuestro país se ubica dentro de los primeros lugares en las estadísticas. Tengo la posibilidad de irme a vivir al exterior, pero si decido hacerlo quisiera que no fuera porque en mi país y en la ciudad en que nací, pese a trabajar y pagar mis impuestos como cualquier persona, no me dieron la oportunidad de transitar libremente como cualquier otro ciudadano por el solo hecho de moverme en silla de ruedas.



































