Desde chicos nos enseñaron que para obtener las cosas que necesitamos es necesario ganárselas con el fruto del esfuerzo, que con el tiempo deviene en trabajo. Lamentablemente, estas cosas no conviven hoy con nosotros y se nota en todos los niveles sociales. Es lógico que todos tenemos la necesidad de trabajar. Sin embargo, muchas veces, por esta necesidad, debemos exponernos a tratos no muy agradables. Existe gente que en calidad de dueños creen que sus empleados son objetos, cuando en verdad son parte vital de su crecimiento. Son pocos los empleados que podemos decir que somos valorados como tales. Quiero compartir mi experiencia. Trabajé más de seis años en una muy reconocida juguetería (con varias sucursales en la ciudad), donde he vivido momentos de los más felices y he conocido gente hermosa. Pero la necesidad me ha llevado a tomar cosas como naturales. Como trabajar más de 12 horas sin retribución alguna, sábados, domingos y feriados. Largo tiempo en negro. Y lo más triste, que con la idea de que si me quejaba pondría en riesgo mi trabajo y/o perjudicaría a algún compañero. Poniendo todo de mí para que el negocio funcione y crezca. Y sin embargo, fui tratada como un número más. Es indignante y muy triste que muchos de nosotros tengamos que pasar por situaciones similares y que pareciese que no se puede hacer otra cosa que agachar la cabeza y seguir. Ojalá algún día el respeto y el buen trato sean parte fundamental en el trabajo y en la vida de las personas. Nos ayudará a ser mejores y más felices.
































