En la edición del 14 de octubre pasado se lee: "El Vaticano reivindica a Galileo", hecho que viene a demostrar el erróneo concepto vertido por el lector Ricardo Laluce en su carta "Ciencia y Fe" del día 9 del corriente mes. El diccionario español dice: fe es sinónimo de credulidad, doctrina, dogma , etcétera. Dogma, por analogía, es sinónimo de la física cuántica, una ciencia con letras grandes. Ciencia y fe son virtudes que se llevan de la mano, como así también, en el ámbito del convencimiento y de la convicción. Tema que hace cientos de años viene levantando ampollas y sirve en muchos casos para desprestigiar a determinado sector de científicos. Un caso con claridad meridiana es el concepto que se tiene del científico Galileo Galilei. Lutero advirtió que cuando se discuten estos temas sobre el cosmos y otros fenómenos siderales, no se deben mezclar con el cristianismo. Gracias a Galileo, la cosmología en estos último años es una de las ramas de mayor atención para los físicos. Comenzando por Albert Einstein y entre otros físicos de renombre, en 1930 el sacerdote y astrónomo belga Geoges E. Lemaìtre fue quien esbozó la hipótesis del átomo primitivo, sugiriendo que el universo había nacido de un solo cuanto. El cuanto, en física nuclear, representa el valor mínimo que puede tomar una magnitud en un sistema físico, planificador de procesos subatómicos utilizando algún algoritmo de planificación en la carga de electrones. Sin embargo, la Santa Sede no se inquietó ante tales aseveraciones y otras exposiciones más importantes de dicho sacerdote.





























