La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU. reanudó en Nueva York la investigación de un caso por la desaparición de un niño en 1979 que conmocionó durante años a la sociedad neoyorquina.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU. reanudó en Nueva York la investigación de un caso por la desaparición de un niño en 1979 que conmocionó durante años a la sociedad neoyorquina.
Un nutrido grupo de agentes del FBI y de la Policía de Nueva York acudió anteayer a un edificio en el barrio del Soho, en el sur de Manhattan, para buscar en el sótano posibles restos óseos del chico, Etan Patz, que tenía seis años en el momento de su desaparición, hace 33 años.
"Obviamente esperamos encontrar nuevas evidencias que nos ayuden en relación a la desaparición de Etan Patz", afirmó el portavoz del FBI, Tim Flannelly, quien reiteró la determinación de las autoridades por resolver este crimen.
El pequeño Etan, cuyo caso conmocionó durante años a las familias neoyorquinas, fue visto por última vez con vida hace 33 años, el 25 de mayo de 1979 cuando salió de casa solo a primera hora de la mañana para ir caminando a la parada del ómnibus que debía llevarle al colegio.
Los investigadores buscan ahora nuevas pistas sobre el paradero de Patz, a quien las autoridades declararon oficialmente muerto en 2001, en un edificio de la calle Prince a no mucha distancia del domicilio donde él residía.
Al parecer, un perro especializado en la búsqueda de cadáveres puso en alerta a las autoridades tras un recorrido la semana pasada por el sótano del edificio, donde ahora esperan encontrar restos humanos o efectos personales del niño.
El portavoz de la policía, Paul Browne, explicó que un grupo grande de investigadores, quienes ya han demolido una pared del sótano en busca de pruebas, trabajarán durante cinco días en busca de resultados.
El caso de Patz, que se convirtió en uno de los primeros chicos cuya imagen apareció impresa en cartones de leche por todo el país, llevó incluso al entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan, a declarar el 25 de mayo el Día Nacional de Niños Desaparecidos.
La policía siempre sospechó que el responsable de la muerte del niño fue José Ramos, que en la actualidad cumple condena en una cárcel de Pensilvania por abusar de otro niño, y contra quien nunca llegaron a presentarse cargos por falta de pruebas.
Ramos salía con una mujer que trabajaba en el domicilio de los Patz, e incluso llegó a admitir que el día de su desaparición estuvo con él, aunque siempre negó haberlo secuestrado. El caso fue reabierto en 2010 por el fiscal de Manhattan, Cyrus Vance.