El equilibrista Adili Wuxor, de la etnia uigur (propia de la región noroccidental china de Xinjiang) dejó ayer en 60 días el récord Guinness al mayor tiempo caminando sobre una cuerda floja.
Wuxor, que inició hace dos meses su gesta, caminó 20 kilómetros diarios sobre la cuerda, batiendo un récord que ha ostentado él mismo anteriormente con cinco marcas distintas.
El deportista, también conocido como el “Príncipe de la Cuerda Floja”, recorrió cada día durante dos meses con una barra que le ayudaba a mantener el equilibrio un alambre de acero de 120 metros de longitud a 60 del suelo. No usó arneses que le sujetasen ante una posible caída, ni tampoco había red entre el alambre y el suelo.
Finalizó ayer con éxito su hazaña ante más de un centenar de espectadores resguardados de un sol que calentaba a más de 30 grados.
El séptimo Guinness podría alcanzarlo el próximo año si, tal y como tiene pensado, en octubre del 2011 logra cruzar por la cuerda floja los 5.400 kilómetros de distancia que separan a la isla china de Gulangyu y la de Jinmen, en Taiwán.
Wuxor explicó que con este recorrido quiere conmemorar el centenario de la revolución de Xinhai, episodio histórico en el que la república se instauró en China tras 4.000 años de período dinástico.
En el reto de ayer, desafió su equilibrio con diferentes ejercicios, como bailar, caminar hacia atrás o con los ojos vendados.
El lugar de descanso de Wuxor durante estos dos meses se encontraba junto a uno de los extremos de la cuerda floja, una cabina de cuatro metros cuadrados que contaba con una cama, un televisor, un microondas, un baño, una mesa, una silla y dos pájaros.
El acróbata tuvo que combatir la fatiga, hinchazón en las piernas y a partir del día 48 tuvo la vista borrosa, por lo que no veía bien el alambre y tardaba 45 minutos en cruzar la cuerda de un lado a otro en lugar de los seis habituales.
Wuxor, de 42 años, confesó que ésta es la vez que peor la pasó durante un desafío en sus 30 años de carrera y que se planteó abandonar el reto. Ahora le parece “increíble” haberlo superado.
En el oeste de China, caminar por la cuerda floja es conocido como “Dawazi”, un tradicional deporte uigur con unos 2.000 años de historia y que se practica en la familia de Wuxor desde hace 430. l



























