Creo que es muy importante recordar hoy, a 25 años de la asonada militar que amotinada en Campo de Mayo y encabezada por el carapintada Rico, intenta interrumpir la democracia; el país salió a la calle para defender lo que tanto había costado recuperar y Rosario no fue ajeno. El Patio Cívico del Monumento a la Bandera, fue una de las más grandes concentraciones del país. El Palacio Vasallo pasó a ser sede del gobierno de la provincia a cargo del entonces gobernador José María Vernet, donde se siguieron los acontecimientos hasta aquel día de Pascua en que los rebeldes depusieron sus armas y aquel recordado "La casa está en orden, Felices Pascuas y no hubo sangre", pronunciados por Raúl Ricardo Alfonsín. El presidente estaba acompañado por los representantes de todos los partidos políticos y por lo más importante, el pueblo, que entendió que la democracia con sus defectos y virtudes es el único camino posible y así el tiempo lo está demostrando. Por eso creo que debemos evitar que las nuevas generaciones partan de la fácil premisa de que nada de lo de ayer vale, sin advertir que gracias a lo de ayer viven en democracia. Debemos contribuir a que nuestra juventud este ávida de hurgar el pasado, animada por el noble afán de no errar el camino que sus vidas habrán de recorrer y así no repetir los lamentables episodios que a nuestra generación le tocó vivir.






























