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Procesaron a uno de los autores de un trágico asalto a un súper

Le imputan el robo calificado y el crimen del padre del comerciante. Su cómplice murió en un tiroteo que se produjo en el interior del local.

Jueves 31 de Julio de 2014

El viernes 4 de octubre pasado dos jóvenes armados ingresaron a robar al supermercado de Garzón y Neuquén, en barrio Belgrano. Uno de ellos, Gonzalo Ariel Bay, de 17 años, portaba un revólver calibre 22 largo. Y el dueño del lugar, Eduardo Alberto Traversa, tenía una pistola Glock calibre 9 milímetros. La decisión de uno de los maleantes de abrir fuego motivó la respuesta del comerciante y hubo un tiroteo ante una decena de testigos. Bay recibió cuatro balazos y murió en el lugar. Romeo Traversa, de 86 años y padre de Eduardo, fue alcanzado por dos impactos y falleció horas más tarde.

El cómplice de Bay, Alexis Andrés Gómez, logró huir pero el 8 de noviembre fue detenido y ahora el juez de Instrucción Luis María Caterina lo procesó por robo calificado con arma de fuego y homicidio criminis causa (para ocultar el robo) y transformó su estado de detención en prisión preventiva. De ser condenado, Gómez podría enfrentar una pena de reclusión perpetua. En tanto, el magistrado entendió que el accionar de Eduardo Traversa, de 61 años, "estuvo regida por la necesidad de la defensa legítima" y ordenó cerrar la causa en su contra.

A los tiros.A las 19.45 del 4 de octubre en el supermecado Las Primas, de Garzón y Neuquén, había una decena de personas. Entre ellos estaba Eduardo, el dueño del local; una de sus hijas atendía la caja junto a su abuelo Romeo; y otro familiar trabajaba en el interior. El resto eran clientes. Entonces ingresaron dos muchachos que bajaron de una moto Corven 110 roja que estacionaron en la ochava del comercio. Eran Gonzalo Bay y Alexis Gómez.

Luego llegaron el robo, los disparos y las muertes. "Yo le tiré", le dijo a los policías Eduardo Traversa minutos después mientras su padre agonizaba al lado de la caja que atendía casi a diario y el cuerpo de Gonzalo Bay yacía entre las góndolas con un revólver a su lado. Tras esa confesión, el comerciante entregó su pistola en cuyo cargador quedaban cinco proyectiles intactos.

Gómez logró huir y los testigos indicaron que dejó caer al menos tres bollitos con el dinero robado. A los pocos minutos a la escena del crimen llegaron la madre y amigos de Bay. Uno de ellos le contó a este diario: "Gonzalo no era mal pibe, pero se fue pudriendo de a poco. Había hecho algunos robos, pero éste le salió mal".

Si pero no. En su declaración indagatoria Gómez se colocó en la escena del robo. "Ese día llegué de trabajar como todos los días, estaba tomando mate con mi vieja y me fui al cajero a cobrar la quincena. Cuando volví lo encontré a Gonzalo Bay afuera de casa. Le dije que fuéramos a buscar algo para tomar a la noche y me dijo: «Bueno. Aguantá que le pido la moto a mi papá». Le pidió la moto y fuimos a comprar. Aparecimos ahí en el súper, no se cómo se llama, creo que Las Primas. Al entrar fuimos a comprar un Gancia. Lo agarro yo y cuando voy a pagar Gonzalo reduce a la chica de caja. A todo eso yo no sabía qué hacer. Y aparece el dueño, me puso el arma en la cabeza y, de lo asustado que estaba me fui. Y después del hecho no se qué pasó", explicó.

"De las propias afirmaciones del imputado Gómez en su indagatoria (dice Caterina en la resolución) se debe descartar su afirmación de inocencia pues se contrapone con las afirmaciones de quienes se encontraban en el lugar que en todo momento relatan la presencia de dos personas como autores del robo". Y agrega: "El propietario del negocio dice: «Vi que metían las manos dentro de la caja, era una persona voluminosa, gordo, vestido de naranja, morocho. Yo apunté al que estaba vestido de naranja, éste se dio vuelta violentamente como para salir, forcejeó conmigo»; afirmación que luce creíble pues no indica que tuviera un arma", explica el juez.

Caterina también remarca los dichos del propietario: "«El otro sale disparado hacia el costado y sentí dos detonaciones, ahí ya no recuerdo nada. Se me fue la mente de la persona de naranja y me concentré en el que tenía adelante, que era el de gorrita Adidas», relatando las incidencias del enfrentamiento a balazos". El juez culmina la cita en la voz del dueño: "No se que pasó con el otro ladrón. Se fue, se llevó plata pero no se cuanta".

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