José Orlando Sánchez se entrevistó con su defensor y ya no quiso guardar
silencio. Pidió hablar con el juez y confesó que había violado a Tatiana Agüero, una nena de 8 años
que en octubre apareció estrangulada en el Bosque de los Constituyentes. Un mes y medio después, el
albañil de 25 años fue procesado como único autor del ataque por el delito de violación seguida de
muerte, que se pena con prisión perpetua.
La medida fue dictada por el juez de Instrucción Nº 14 Hernán Postma. De acuerdo
con la autopsia, la nena fue estrangulada con su pantaloncito en un momento simultáneo o posterior
al ataque sexual. "La muerte resultó consecuencia de la violencia puesta para perpetrar el acto
sexual", concluyó el juez.
Postma también dictó la falta de mérito al ex padrastro de la nena, Juan Yael
T., de 32 años, quien había sido implicado en primer término. El hombre crió a Tatiana desde los 3
meses y sus vecinos lo consideraban incapaz de cometer el ataque. Su participación quedó descartada
con la confesión de Sánchez. El juez también archivó las actuaciones respecto de otros dos
conocidos del imputado que habían declarado bajo una leve sospecha.
Según la reconstrucción judicial del caso, la tarde del 11 de octubre Tatiana
jugaba con otra nena en un baldío frente a una cancha de fútbol de Magallanes entre Casilda y la
vía, en barrio Ludueña.
Ella vivía en ese lugar con su mamá y tres hermanos, en lo que fue hasta hace un
año el vestuario del club San José de Fisherton y que ahora es habitado por personas humildes.
Engaño y abuso. En un momento la otra nena fue retirada por su mamá y Tatiana
quedó sola. Según la acusación, entonces Sánchez le pidió unos mandados y le encargó que comprara
cervezas. Luego, mediante engaños, la condujo al descampado donde cometió el abuso y la
estranguló.
La nena apareció semidesnuda y estrangulada en un descampado del Bosque de los
Constituyentes, a más de 2 kilómetros de su casa, a las 15 del día siguiente. Dos nenes que cazaban
pajaritos encontraron el cuerpo dentro de un cañaveral y cerca de una laguna, al costado de la
colectora de Circunvalación que desemboca en calle Baigorria. Tenía el pantalón amarrado al
cuello.
A la tarde la policía detuvo a Tato Sánchez, quien vivía con su pareja y una
hija de cuatro años a dos casas de la vivienda de Tatiana. Cumplía cinco años y medio de condena
por robo calificado en Coronda, de donde se había ido con una libertad asistida. En su casa la
policía secuestró ropa dentro de un balde con agua donde había un anillito de la nena. En la ropa
se detectaron sangre y pelos que están siendo sometidos a un análisis de ADN.
La confesión. Sánchez primero se abstuvo de declarar pero dos días después pidió
hablar. Confesó el hecho aunque no dio detalles del ataque sexual y el crimen porque dijo no
recordarlos. Sostuvo que la tarde del sábado había tomado alcohol y la bebida le hizo perder el
control. Contó que Tatiana quedó sola en su casa y él se ofreció a llevarla en bicicleta a la casa
de la abuela. En el camino cometió el crimen.
En el lugar se secuestró una gorra que un amigo de Sánchez reconoció haber usado
esa tarde, cuando jugó un partido de fútbol con el hombre ahora procesado.