Hace dos viernes, un camión estacionó a las diez de la mañana en Rioja al 4100, lejos del cordón y en la bocacalle del pasaje 12 de octubre, dificultando la circulación de dos calles muy transitadas. Al mediodía llamé a Tránsito. Me atendió una señora malhumorada que me dijo que iba a enviar personal. A las seis de la tarde el camión seguía cómodamente estacionado en el mismo lugar. Hace unos días escuché que un inspector le hizo una multa a un taxista porque llevaba bermudas y lo entendí. ¿Cómo iba a pensar que en ocho horas iban a tener tiempo para atender mi denuncia? ¿Cómo iba a pretender que vinieran a sacar un camión que obstruía dos calles cuando tienen cosas realmente importantes que controlar? ¡Y yo molestando con pavadas! ¡Perdón gente de tránsito! ¡Perdón señora malhumorada! Todos sabemos el caos vehicular que ocasionan los taxistas que usan bermudas y que ustedes están para hacer cumplir cosas trascendentes, no para atender zonceras. Mil disculpas a todos, la desubicada soy yo, que con 34 años, todavía no me acostumbro ni me resigno a vivir en el reino del revés.
































