Un equipo internacional de científicos acaba de presentar en Nueva York el ancestro más primitivo de los humanos y todos los primates modernos que se ha descubierto hasta ahora. Se trata de un prosimio de unos 30 centímetros de longitud relacionado con los antropoides, similar a los lémures actuales, que vivió hace 47 millones de años en Grube Messel, cerca de Darmstadt (Alemania).
Los investigadores localizaron el 95 por ciento del esqueleto fosilizado de esta especie, 20 veces más antiguo que la mayoría de los restos relacionados con la evolución humana. En honor a Darwin, de cuyo nacimiento se cumplen este año dos siglos, y al lugar donde fue descubierto el fósil, la especie ha sido bautizada como "Darwinius masillae".
Los especialistas consideran que su impacto en el mundo de la paleontología será algo así como "un asteroide caído en la Tierra" al considerar que se ha completado la búsqueda de una conexión directa entre los humanos y el resto del reino animal que inició Darwin con su teoría del origen de las especies.
Los especialistas dicen que la clave de este "eslabón perdido" descansa en el detalle de su pie. La forma de un hueso en el pie llamado talus parece "casi antropoide".
El anuncio fue formulado ayer por Jorn Hurum, del Museo de Historia Natural de Oslo, director de la investigación sobre el hallazgo.
Gracias a lo completo que se encuentra, ha sido posible analizar y comprender la paleobiología de los primates del Eoceno como nunca se había conseguido hasta ahora.
Ida, como ha sido bautizado este prosimio europeo (el nombre fue tomado de la hija de seis años de Hurum), fue descubierto en 1983 por coleccionistas privados que lo vendieron en partes.
Finalmente, pudieron recuperarse y restaurarse los restos. Se trataba de una hembra que tenía unos nueve meses cuando murió. Por sus manos y sus pies, y la disposición de los dedos, se sabe que era un primate. (DPA)
Como un gatito
Del tamaño de un gato pequeño, el animal tiene cuatro patas y cola larga. No es antecesor directo de los monos y los seres humanos, aunque da buenas pistas de cómo debe haber sido. “Recién iniciamos la investigación de este espécimen fabuloso”, dijo Jorn Hurum, del Museo de Historia Natural de Oslo.