Del gobierno: la "avaricia" de un abuelo que quiere regalar diez dólares a su nieto; que la gente no compre dólares para defender ahorros; que un agente inmobiliario manifieste que las operaciones de su negocio se frenaron; que los estudiantes tengan formación "camporista"; que los presos, aún por delitos criminales, tengan recreación fuera de las cárceles; que la presidenta pueda ser reelecta sin permitirlo la Constitución; que queden impunes actos de corrupción de funcionarios del gobierno....De la sociedad: frenar la alevosa y creciente inseguridad; que los criminales cumplan sus condenas en las cárceles; que se reviertan los problemas de pobreza e indigencia; que haya jueces independientes que juzguen y condenen a los responsables de actos corruptos en tiempos razonables; que se resuelva el creciente déficit habitacional; que la corrupción no mate más gente en accidentes de transportes públicos; que se reduzca y frene la corrosiva inflación. Si esto lo leyeran extranjeros, creerán que por error se ha invertido la asignación de las preocupaciones, por no concebir que tan irracional disparate pueda ser la realidad de los argentinos.































