En el marco de diversos reclamos que sobre la problemática de la construcción, habilitación y uso adecuado de las llamadas cavas o tosqueras en diversas localidades de la provincia la diputada provincial por la Coalición Cívica-ARI, Susana García, presentó un proyecto de comunicación para pedirle al Ejecutivo provincial que realice un relevamiento satelital y registro de esas excavaciones en el territorio provincial.
El proyecto presentado la semana pasada en la Cámara de Diputados solicita además una clasificación de acuerdo a la caracterización del medio físico en las que se encuentran.
Consultada por LaCapital, la legisladora especificó que el proyecto, que en estos días pasará a la comisión de Medio Ambiente de la Cámara baja, "busca comenzar un trabajo para poner fin a las denominadas cavas o tosqueras, las que constituyen un peligro para el ambiente y la población. Es importante que la provincia pueda contar con la información necesaria para actuar en la eliminación de estas cavas".
El texto elaborado por el equipo de trabajo de la diputada chañarense señala que "la Cámara de Diputados de la provincia vería con agrado que el Ejecutivo realice un relevamiento satelital y registro de las cavas existentes en la provincia".
También pide que las clasifique de acuerdo a la caracterización del medio físico (hidrogeología o geología) y que, a los efectos de contar con un diagnóstico lo más certero posible para planificar su erradicación, se consulte a los colegios de agrimensores y a las universidades públicas con incumbencia en materia ambiental, sobre los métodos sugeridos para proceder al relleno de las mismas, con el menor impacto ambiental posible y posterior destino de dichos suelos de acuerdo a las características particulares de cada tipo.
Peligro. El planteo de Susana García se fundamenta en que las cavas o tosqueras constituyen un peligro para el ambiente y por ende para la población, ya que las mismas se llenan de agua y además se arroja en su interior basura que convierte al lugar en un foco infeccioso. En tal sentido se destacó que los residuos domiciliarios y no domiciliarios allí arrojados, generan líquidos llamados lixiviados, altamente contaminantes.
El trabajo previene además sobre la capacidad de esos líquidos para escurrir y filtrándose en la tierra, hasta la primera napa, generalmente ubicada entre los 12 y los 20 metros de profundidad.
Sobre estudios de la geóloga investigadora de la Universidad Nacional de la Plata, Mirta Cabral, se señaló que las comunas no extraen agua domiciliaria de la primera napa, sino de otras más profundas, pero el peligro de contaminación de la napa de extracción es un hecho.
"Las napas están interconectadas unas con otras, más allá de las distintas profundidades existentes entre una napa y otra. Y esto sucede, sobre todo, en los lugares donde se realiza una extracción intensiva de agua",se indicó.
El documento presentado por la legisladora señala también que "además de degradar la tierra y contaminar napas, las cavas abandonadas se cobran anualmente algunas víctimas, que ante las altas temperaturas buscan atemperarse en el espejo de agua que estas ofrecen y quedan atrapados en los lechos arcillosos y en la vegetación de los mismos.
Erradicación. Finalmente, entre otros planteos, el proyecto señala que "por lo tanto correspondería la erradicación de las cavas o tosqueras abandonadas, pero para ello previamente consideramos que habría que realizar un relevamiento satelital y registro de las mismas, para determinar sus ubicaciones y demás características.
Para erradicarlas y proceder al rellenado de las mismas se reclama información y la consulta del Ejecutivo a los colegios profesionales de ingenieros, los que además podrían asesorar sobre el posible destino de los suelos recuperados, de acuerdo a las diferentes tipologías de cavas existentes y sus características.