En estos días de elecciones me pareció sensato preguntarme si los ciudadanos podemos fundamentar por qué votamos a quien votamos. Yo creo que la mayoría no. Por qué opino esto? Porque cuando se pregunta: ¿a quién votás? Se responde con seguridad: a tal candidato. Pero cuando se pregunta ¿Por qué lo elegiste? ¿Cuáles son las propuestas de tu candidato? ¿Qué razonamiento hiciste para votar? ¿Cuál es tu ideología? Allí comienza el problema. Esta es la seguidilla de respuestas que se escuchan: porque hay que cambiar, porque no hay diálogo, porque es una dictadura, porque me cansé de la cadena nacional, porque la presidenta es soberbia, porque son ladrones, porque hay corrupción, porque no me gusta la confrontación, porque el país está dividido, porque hay inseguridad, porque el gobierno hizo todo mal, porque hay que sacar las retenciones, porque estamos manteniendo vagos, porque hay que sacar el cepo, porque hay una inflación galopante, porque hay que abrir las importaciones, porque estamos aislados del mundo, porque me sacan el impuesto a las ganancias, entre otros argumentos. Estos son los fundamentos y podría seguir hasta el hartazgo. Creo que hay que tener una responsabilidad crítica más profunda y no repetir lo que se escucha todos los días en los medios de difusión masiva sin preguntarse si esto es verdad. Hay que estudiar la historia y aprender de la misma, hay que tener una mínima duda de toda la información, hay que investigar, hay que estudiar, hay que revisar, hay que corroborar, hay que analizar antes de repetir y repetir automáticamente. Hay que conformar una ideología propia y no impuesta por los medios. Hay que tener nuestras propias ideas. No hay que dejar que nos atrofien las ideas ni nos manipulen el pensamiento. Hay que pensar y no votar por los beneficios propios sino para el beneficio de la sociedad en general. No hay que discriminar, hay que ponerse en lugar del otro. Los argentinos tenemos que ser unidos y querernos como hermanos con todas las clases sociales unidas. No hay que volver a cometer los viejos errores que nos llevaron al abismo. La veracidad de la información hay que probarla y no aceptarla ciegamente. Nos están obligando a no pensar. A repetir automáticamente. Somos seres humanos pensantes no robots. Hay que instruirse más para votar y tener responsabilidad civil. Hay que estudiar la historia tanto oficial como revisionista, hay que entender de economía política, política internacional, hay que tener una ideología política. Hay que analizar todas las ideologías y ver cómo trascendieron y que resultados tuvieron. Hay que respetar el voto de todas las personas, pero que se vote pensando, analizando la historia de la política económica argentina y no decidiendo por las trivialidades que nos imponen los medios día a día.































